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Latinos, la raza cósmica en Ligas Mayores

10 febrero 2014 4:7 Última actualización 31 octubre 2013 5:25

[El dominicano David Ortiz es el principal referente del poder latino en la actual temporada de Grandes Ligas / Reuters] 


 
Ma. del Refugio Melchor S.
 

Con el Otoño llega la definición de la Serie Mundial, los aficionados visten sus mejores galas y los peloteros sacan la magia. Todo se reduce a ganar cuatro partidos y en ese momento cumbre es cuando el temperamento latinoamericano decide el triunfo o la derrota.
 

Con su impresionante figura (1.93 de estatura y 113 kilos), el dominicano David Ortiz intimida a los rivales desde que se para en el plato. Sus kilométricos batazos estremecen Boston y sus alrededores.
 
Es la gran figura, el prototipo de pelotero que con su talento y liderazgo impulsa a sus compañeros al triunfo. Con 16 años de experiencia, Big Papi, llegó con la mentalidad de liquidar el pitcheo de Cardenales con sus poderosos batazos.
 
“Ahora mismo estoy en atacar y no pensando si me van a lanzar o no. Si un pitcheo se queda en la zona de strike, yo atacaré”, dijo el dominicano después de conectar su segundo cuadrangular en el Clásico de Otoño.
 

Big Papi sigue la ruta trazada por las estrellas de América Latina que han robado protagonismo a los propios estadounidenses. Cumple su tercera final, en cada turno incrementa sus estadísticas y su ánimo contagia a sus compañeros.
 
“Quiero ganar ahora. Lo mío es ganar”, dijo Ortiz, quien ya posee dos anillos de campeón.
 

En este clásico los ocho peloteros hispanos jugaron con la misma intensidad que David Ortiz.
 
Sin necesidad de una reforma migratoria, ya acaparan el 30 por ciento de las plazas laborales en las Grandes Ligas, el triple que los peloteros de raza negra.
 
La razón es sencilla, los atletas afroamericanos prefieren el futbol americano y el basquetbol. Dominicanos, venezolanos, boricuas, cubanos, colombianos, panameños y mexicanos dejaron de ser jugadores de relleno, ahora cobran millones de dólares, son idolatrados, pero aún tienen que luchar contra la vieja guardia.
 
Son más de 200 peloteros latinos los que han tomado parte en más de un siglo de Series Mundiales, pero sólo siete de ellos han sido elevados al Salón de la Fama de Cooperstown.
 
El último en recibir el máximo honor fue el segunda base puertorriqueño Roberto Alomar, en 2011. Varios nombres ilustres ya no aparecerán en las boletas del próximo año porque no alcanzaron el mínimo de votación requerida.
 
En contraste, la raza cósmica, se empeña en demostrar su valía. En 2012 la legión venezolana se llevó los máximos honores. El jardinero Miguel Cabrera (Detroit) logró la proeza de ganar la triple corona y Pablo Sandoval fue designado el Jugador Más Valioso.
 
En el desfile del campeón en San Francisco, miles de fanáticos aparecieron con máscaras y disfraces de oso panda, en honor a Pablo Sandoval.
 

Nueve venezolanos disputaron la final de 2012, parte de una cifra récord de 22 beisbolistas que fueron inscritos en los rosters de Gigantes y Tigres.
 

En la última década la media de peloteros hispanos en el clásico es de 20. Ya sea con cuadrangulares, inspiradas actuaciones en el montículo y grandes atrapadas, su picardía innata los convierte en grandes protagonistas.
 
Quedan para la historia grandes estampas de la calidad, los relevos perfectos de Mariano Rivera con los Yanquis; la Fernandomanía que causó el Toro Valenzuela con Dodgers; los cañonazos de Albert Pujols con Cardenales de San Luis y ahora los bambinazos de David Ortiz con Boston.
 
¡1918-2013, ay, Ruth!
El Medias Rojas de Boston se corona por primera vez en Fenway Park en 95 años, cuando aún George Herman Ruth formaba parte de su rol de pitcheo. Se sucedieron la venta del Bambino a los Yankees y una larga sequía de títulos mundiales, ese largo periodo al que se llamó la “Maldición Ruth”, que terminó en 2004 con un triunfo en la Serie de Campeonato por la Americana ante Nueva York, 4-3, después de ir perdiendo 0-3. En ese año, ante el Cardenales, lograron la corona con una barrida que culminó en casa ajena. Sucedió lo mismo en 2007; se impusieron al Rockies en Colorado. Anoche Boston volvió a casa para levantar el título ante un Cardenales casi fantasma. El ganador fue John Lackey (seis entradas y dos tercios, bola de nueve hits y una base por bola). Michael Wacha se adjudicó el descalabro (tres y dos tercios, cinco hits, seis carreras y cuatro bases por bola). David Ortiz fue elegido como el Jugador Más Valioso de la Serie.