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Las sagas juveniles que nacieron en la letra hoy alimentan a Hollywood

El fenómeno más interesante de 2014 "Bajo la misma estrella", de John Green, escrita en 2012 y que trata sobre dos enfermos de cáncer que se enamoran, fue de los libros más vendidos en el mundo: más de 10 millones de copias; y la película recaudó más de 300 millones de dólares el año pasado.
Myrna I. Martínez
05 enero 2015 22:10 Última actualización 06 enero 2015 5:0
Del autor de "Bajo la misma estrella", este año llegarán "Ciudades de papel", y ya está en pláticas de producción "Buscando a Alaska".

Del autor de "Bajo la misma estrella", este año llegarán "Ciudades de papel", y ya está en pláticas de producción "Buscando a Alaska". (Cortesía)

El cine y la televisión se han nutrido de los escenarios distópicos, de seres sobre naturales y de adolescentes en busca de identidad provenientes de la literatura juvenil, género al que cada vez más autores, editoriales y productores voltean a ver.

Harry Potter, la saga de J.K. Rowling, se convirtió en el primer hito comercial con más de 400 millones de libros vendidos y una recaudación en taquilla de más de 7 mil millones de dólares de las ocho películas. Las editoriales dieron en el clavo: las sagas juveniles.

“A partir de Harry Potter hay un boom; no es sinónimo de que haya muchos buenos libros, sólo hay más oferta”, opina la escritora y especialista Verónica Murguía. “Los libros de Los juegos del hambre están bien escritos, la situación es muy plausible y está muy bien construida la distopía (una sociedad ficticia que en sí misma resulte indeseable). En cambio Crepúsculo volvió un mito venerable en una cosa de Corín Tellado”.

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"Maze Runner"

"Divergente", "Maze Runner" y "Los juegos del hambre", que superó los 600 millones de dólares sólo con la primera entrega, confirman el gusto de los adolescentes por las series apocalípticas y distópicas, como metáforas de la humanidad.

Maze Runner

El año pasado se estrenaron las películas basadas en la trilogía Divergente, de Veronica Roth, una de las más vendidas en Estados Unidos en 2014, y en la serie sobrenatural Cazadores de sombras, de Cassandra Clare. A pesar del éxito de esta última en librerías, la cinta fue un fracaso en taquilla y no alcanzó los 100 millones a nivel mundial, por lo que las secuelas fueron canceladas y ya se habla de convertirla en serie de televisión.

Divergente, Maze Runner y Los juegos del hambre, que superó los 600 millones de dólares sólo con la primera entrega, confirman el gusto de los adolescentes por las series apocalípticas y distópicas, como metáforas de la humanidad.

“La crueldad que hay en alguno de los libros es la que vemos en la vida y estamos acostumbrados a verla disfrazada. Todos estamos buscando una respuesta. En El Señor de los anillos, por ejemplo, se encuentran muchas verdades acerca de la condición humana”, agrega Murguía, ganadora del premio Gran Angular por su novela Loba. “La realidad en los libros está desnuda: si a un adolescente estadounidense lo mandas a Irak, pierde la salud mental, física, el alma; pues no me parecería que Los juegos del hambre andan tan equivocados en eso. En todas estas sagas el Estado es el enemigo”.

Retorno al realismo
El fenómeno más interesante de 2014 fue el regreso del realismo con las novelas de John Green. Bajo la misma estrella, escrita en 2012 y que trata sobre dos enfermos de cáncer que se enamoran, fue de los libros más vendidos en el mundo: más de 10 millones de copias; y la película recaudó más de 300 millones de dólares el año pasado. Del mismo autor, este año llegarán Ciudades de papel y ya está en pláticas de producción Buscando a Alaska.

“Green pone de moda nuevamente estas historias. Después de la ola de Harry Potter, todos los libros eran de magos y huérfanos, como Molly Moon, pero después se da una especie de vacío hasta que llegan Crespúsculo y las novelas distópicas. Green, al igual que Las ventajas de ser invisible, refresca la escena con chicos comunes”, explica Rodrigo Morlesin, experto en literatura infantil y juvenil quien ha trabajado como dictaminador para varias editoriales.

“Más que en el cine, hoy la apuesta interesante está en la televisión. Tras la crisis de creatividad en Hollywood se empiezan a tomar historias conocidas y seguras, incluso cómics. Uno de los casos más exitosos es The Strain, la serie es igual al libro de Del Toro”, abunda Luis Téllez, miembro del Comité de la Asociación Mexicana para el Fomento del libro Infantil y Juvenil, para quien el éxito de Green se debe a que aborda temas iniciáticos, que siempre han gustado a los jóvenes. “El primer amor, el auto descubrimiento; es lo mismo que vemos en La isla del tesoro o en Las batallas en el desierto, pero contextos actuales”, explica.

Este año llegarán a los cines, además de los clásicos El principito y El libro de la selva, la segunda parte de Maze Runner y Divergente, la cuarta y última cinta de Los juegos del hambre; el filme basado en la novela The True Meaning of Semkday, escrita por Adam Rex, y la serie de televisión The 100, ya estrenada en Estados Unidos.

Aunque se habla de un boom, en México las cifras no lo reflejan. Según el último reporte de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, de 2013, la literatura infantil y juvenil sólo representó el 9.3 por ciento de ventas. Se espera que para este año el porcentaje aumente con Divergente, Cazadores de sombras, las novelas de Green y Las batallas en el desierto.

“Aquí reina la televisión y se cree que la literatura tiene que educar. Pero los programas de estímulo a la lectura muestran al libro como una Emulsión de Scott: ‘está feo, pero te hará bien’”, concluye Murguía.
Las sagas juveniles e infantiles que nacieron en las letras hoy alimentan a Hollywood y a la televisión expectativa. En 2015 se estrena en cines la cuarta y última parte de Sinsajo, basada en la novela de Suzanne Collins.