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culturas

Las razones de la censura en la España franquista

La literatura hispanoamericana, resultó afectada por la 'Ley Serrano Suñer' (1938), que establecía que cualquier publicación antes de editarse debía ser revisada por los censores. La censura cambió dependiendo del momento histórico.
Roberto García Bonilla
15 mayo 2017 21:49 Última actualización 16 mayo 2017 5:0
'Pedro Páramo' (1955), de Juan Rulfo, no pudo ser editada en España. (Archivo)

'Pedro Páramo' (1955), de Juan Rulfo, no pudo ser editada en España. (Archivo)

La investigadora Núria Prat Pons reveló hace poco más de dos décadas en La novela hispanoamericana en España (1962-1975) que, como parte de las prácticas censoras en la España franquista (1939-1975, a su vez dividida en siete periodos) las obras literarias, al igual que el teatro y el cine, no fueron una excepción. Fue, como señaló José Luis Arangurén, una “detención de la cultura viva”. La literatura hispanoamericana, en suma, resultó afectada; claro, la censura cambió dependiendo del momento histórico.

Prats distingue dos momentos de censura, respectivamente, marcados por dos legislaciones: la “Ley Serrano Suñer” (1938), que establecía que cualquier publicación antes de editarse debía ser revisada por los censores; las obras podían padecer supresiones o, en definitiva, prohibirse su publicación. Las razones censoras podían ser cuatro: moral sexual, opiniones políticas, uso de lenguaje y religión.

Los libros importados también fueron sometidos a esta ley. Incluso existió, a partir de 1942, una oficina de Inspectores de Traducción. Fue hasta 1966 que fue abolida la Ley Serrano Suñer -creada para ejercerse en “estado de guerra”-. La nueva ley, bajo “la libertad purificadora” obstruía la expresión libre de ideas y de circulación de la cultura: y dentro de esa dinámica se propició la censura editorial y la autocensura.

Los autores latinoamericanos fueron lacerados por la prohibición: Paradiso (1966), de José Lezama Lima, tuvo que esperar seis años en España, antes de editarse en 1974. Aun así, permaneció “secuestrada y con carácter firme y definitivo”. Los rechazos de obras latinoamericanas para su edición fueron múltiples. Pedro Páramo (1955), de Juan Rulfo, no pudo ser editada en España; una década después sucedió lo mismo con El túnel (1948), de Ernesto Sábato; Este domingo (1966), de José Donoso, o El libro de Manuel (1973), de Julio Cortázar.