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Las arenas movedizas se llevan a Mankell

Henning Mankell, escritor que fue yerno del cineasta sueco Ingmar Bergman, y considerado el gran autor de la novela negra contemporánea, falleció a los 67 años mientras dormía.
Redacción
05 octubre 2015 23:7 Última actualización 06 octubre 2015 5:0
Henning Mankell.

Mankell fundó en 2001 la editorial Leopard Förlag. (El Financiero)

El cáncer le fue diagnosticado en 2014. Demasiado tarde. Henning Mankell, el gran autor de la novela negra contemporánea perdió esa guerra ayer, en la ciudad sueca de Gotemburgo, mientras dormía. Tenía 67 años.

De niño, Mankell soñó que moría hundido en arenas movedizas. Un temor que recuperó en su última novela y la más íntima -así llamada, Arenas movedizas-, en cuyas páginas plasmó la lucha contra su mal. La publicó en septiembre del año pasado.

“Me quedaba tumbado en la cama, hundido en un abismo profundo. Necesité 14 días para dominar mi angustia. Hasta que, por fin, pensé: ‘Vuelvo a tener el control. Vuelvo a tener fuerzas para defenderme’”, dijo en una entrevista que concedió al diario español ABC después de que le encontraron cáncer de pulmón con metástasis en la nuca. Los primeros síntomas los advirtió en la Nochevieja de 2013: una rigidez que no se le quitó con los días.

Era invierno. Uno de esas acres temporadas que tan bien había escudriñado en sus novelas.

Mankell fundó en 2001 la editorial Leopard Förlag, con Dan Israel. Bajo ese sello dio la vida al inspector Kurt Wallander, el depresivo y agudo investigador con el que hilvanó la saga de 12 novelas policiacas que colocó la literatura sueca contemporánea alrededor del orbe.

“Hace aproximadamente 15 años los lectores del mundo hispano empezamos a conocer lo que pasaba en Suecia gracias a Stieg Larsson y a Henning Mankell. En 2000 causó una verdadera conmoción en España y en Latinoamérica una de sus primeras novelas, La quinta mujer”, dice Martín Solares, gerente editorial en México de TusQuets, el sello que ha publicado la obra del sueco en español.

La gran aportación del escritor, dice Solares, fue trascender el estereotipo del investigador cerebral, a la Connan Doyle, o de los policías rudos. “Lo que propuso fue una evolución, y nos presenta antihéroes muy tímidos y sensibles, pero con una gran intuición para ver la oscuridad de la sociedad sueca contemporánea”.

En una entrevista con Solares, el propio Menkell le dijo que no se consideraba un novelista policaco. “Cuando me preguntan cuál es la mejor novela criminal que he leído, invariablemente respondo: Macbeth, de Shakespeare. Nadie la calificaría como tal, pero es precisamente eso, al igual que El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. Con esto quiero decir que no acepto incluir ningún tipo de estereotipos en mi trabajo”.

Al escritor, que fue yerno del cineasta sueco Ingmar Bergman, le sobreviven su viuda Eva Bergman y su hijo Jon Mankell.