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La vida de los técnicos que hoy continúan en la lucha por el título

Los cuatro directores técnicos que están en la semifinal tienen una larga trayectoria en el futbol mexicano. Antonio Mohamed, del América; José Saturnino Cardozo, del Toluca; Ricardo Ferretti, de los Tigres, y Carlos Barra, del Monterrey, tienen su propia historia.
Domingo Aguilar Mendiola
03 diciembre 2014 22:21 Última actualización 04 diciembre 2014 5:0
Sólo uno de ellos será el campeón del Torneo Apertura 2014 de la Liga MX. (Cuartoscuro)

Sólo uno de ellos será el campeón del Torneo Apertura 2014 de la Liga MX. (Cuartoscuro)

Técnico que prioriza la camaradería sobre la disciplina. Antonio El Turco Mohamed dirige así al América de cara a la final del torneo Apertura 2014. Este método lo ha mantenido desde su debut en el banquillo con su amado Huracán de Buenos Aires, conjunto que también le abrió las puertas al futbol profesional, por lo que le guarda un cariño muy especial.

Cuando jugaba con Boca Juniors (1991-1992) evitó anotarle al Huracán, “si pasan ese tipo de cosas es seguramente porque una parte de mi cuerpo no quería hacer ese gol”, dijo el entonces delantero. Se dice que hizo lo mismo en México en un partido entre Rayados y Toros Neza. El Turco jugaba para los regiomontanos, erraba pases y disparos al arco.

Mohamed se acerca a su segundo título como timonel en México (celebración desconocida como jugador), pero deberá superar el plan de Carlos Barra, técnico benjamín de la liguilla.

El líder de Monterrey nació en Entabladero, Veracruz. El nado fue su diversión a la par del futbol, pues cerca de su casa pasaba el río Tecolutla, corriente de memorias en cuya orilla organizaba sus cáscaras. A los 12 años se mudó al DF junto a su madre, quien encontró trabajo realizando labores domésticas para “unos catedráticos de la UNAM”, figuras de apoyo en la educación de Carlos Barra.

En la otra semifinal, José Saturnio Cardozo deberá descifrar el plan del experimentado Ricardo Ferretti (30 liguillas). El máximo anotador de los Diablos (249 goles) vio la luz en Nueva Italia, ciudad del centro de Paraguay fundada por refugiados italianos tras la Primera Guerra Mundial.

El penúltimo de 10 hermanos creció queriendo jugar para el Olimpia de su país y cuando lo logró, sus goles abrieron las carteras de conjuntos de toda América Latina, pero las ofertas del desconocido Toluca le venían mejor a los blanquinegros. Cardozo se mudó al Estado de México el 28 de diciembre de 1994.

La angustia de los primeros años, provocada por una lesión, fue reescrita en una de las relaciones jugador-club más fecundas del futbol mexicano. Ahora, el paraguayo conduce a los toluqueños a su tercera semifinal consecutiva.

Por otra parte, Ferretti integró las filas del Botafogo desde los 12 años y debutó a los 17 en el primer equipo. Tras un paso por clubes pequeños, despertó el interés de varios conjuntos, entre ellos el Atlas, que lo marcó con un descenso (1977-1978).

La cicatriz hizo que ningún equipo de Primera División confiara en sus capacidades. Jugó en un equipo amateur durante seis meses, quería regresar a su país, pero no consiguió el dinero. Cuando vino a la capital a pedir ayuda inclusive tuvo que dormir un par de noches en Reforma. Hoy, el brasileño busca conseguir su cuarto título y cuarto para los Tigres.