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BUENA VIDA

La uva como obra de arte

En "La Rioja", las uvas son criadas con apapacho. “Tenemos esa pasión por las viñas. Tenemos los ojos puestos en el pasado, en las antiguas formas de vinificación; agradecemos al vino a través del arte y la cultura”, dice Leticia Pérez, directora de la marca.
Myrna Martínez
18 noviembre 2014 21:29 Última actualización 19 noviembre 2014 5:0
Leticia Pérez, directora de La Rioja. (Cortesía)

Leticia Pérez, directora de La Rioja. (Cortesía)

En las tres bodegas de Ontañón, en La Rioja, las uvas son criadas con cierto apapacho. Las cuidan y después las doman en barricas de roble americano para convertirlas en vinos finos, comparados con las obras de arte que decoran su bodega en Logroño.

Leticia Pérez, directora de la marca, creció entre los viñedos riojanos donde se producen los caldos de Ontañón desde los años 70. Cuenta que su familia siempre ha tratado los vinos como piezas artísticas.

Presume que fueron los primeros en fomentar el enoturismo al abrir el interior de la compañía al público y con la creación de un museo.

“En los 80 las bodegas estaban cerradas al turismo, nadie podía entrar, se reservaba mucho a los clientes muy particulares. Mi madre creó el enoturismo con la edificación de esta capillita, luego se expandió a otras manifestaciones creativas de La Rioja”, narra durante una comida maridaje realizada por los chefs Alfredo Chávez e Israel Montero, de Kaah Siis.

“Tenemos esa pasión por las viñas, por la naturaleza que nos da las uvas. Tenemos los ojos puestos en el pasado, en las antiguas formas de vinificación; agradecemos al vino a través del arte y la cultura”, agrega.

Los productos se hacen de manera artesanal, pero también se apoyan con la tecnología actual: tienen depósitos de acero inoxidable con sensores para controlar la fermentación y la temperatura.

Sostiene que sus productos se montan en lo clásico, porque tienen la fuerza de la madera americana. Se afirma como ferviente creyente esa expresión del fruto.

“Se caracterizan por ser elegantes, equilibrados, redondos, con persistencia de la uva, creemos que es un elemento vivo, y le damos una crianza tranquila, paulatina y sosegada. Al final le damos un toque en barrica de roble francés para que resalten las especies”, concluye Leticia Pérez.

1
Oñtañón Crianza ($288)

90% Tempranillo y 10% Garnacha de viñas viejas
Maceración larga 12 meses en barrica de roble americano y francés. 

vino

  

2
Ontañón Reserva ($170)

95% Tempranillo y 5% Graciano Maceración larga 24 meses en barrica de roble americano y francés

vino

   

3
Oñtañón Grab Reserva

95% Tempranillo y 5% Graciano Maceración larga 24 meses en barrica de roble y americano y francés

vino