AFTEROFFICE
deportes

La sospecha persigue a la industria del deporte

Las instituciones que conforman la estructura mundial del deporte tienen como misión la vigilancia del respeto a las reglas de competencia entre individuos y equipos. De su efectiva represión de la trampa depende la vigencia moral, ética y positiva de los duelos.
Mauricio Mejía
19 enero 2016 12:49 Última actualización 19 enero 2016 12:53
El supuesto amaño de partidos en la ATP, se suma al mantel de la tela de juicio en la que se encuentran la FIFA, la IAAF y el mismo COI. (Reuters)

El supuesto amaño de partidos en la ATP, se suma al mantel de la tela de juicio en la que se encuentran la FIFA, la IAAF y el mismo COI. (Reuters)

Las instituciones que conforman la estructura mundial del deporte (Comité Olímpico Internacional; Comités Nacionales, Federaciones Internacionales, Federaciones Nacionales, Asociaciones, Ligas y Clubes) tienen como misión la vigilancia del respeto a las reglas de competencia entre individuos y equipos. Su función jurídica es obligar a que el juego permanezca en los terrenos de legitimidad y legalidad dentro y fuera de las pistas. De su efectiva represión de la trampa depende la vigencia moral, ética y positiva de los duelos, cuyo carácter debe estar ajeno a cualquier tipo de sospecha de inocencia.

El supuesto amaño de partidos en la Asociación de Tenistas Profesionales, revelado por la BBC y BuzzFeed News, se suma al mantel de la tela de juicio en la que se encuentran la FIFA, la IAAF y el mismo COI, por sobornos, arreglo de marcadores y hasta lavado de dinero. La nota, en caso de confirmarse, dejará mal parada la confianza que los espectadores (clientes que pagan boletos con la entera certeza de que lo que sucede en el campo de juego se ajusta a los estándares básicos de claridad y honestidad) y patrocinadores depositan en esas instituciones responsables de la transparencia absoluta: si la industria del deporte se ha convertido en una de las más prósperas en los últimos años se debe justamente al acto de fe que sustenta al juego mismo.

El dopaje, los resultados pactados para beneficios de las casas apostadoras y la corrupción agreden a la implícita promesa de lealtad.
Cuando el Medias Negras “vendió” la Serie Mundial de 1919, el gobierno estadounidense entendió que el efecto de la trampa percutiría en su estructura económica. Invocó al juez Landis para que, desde el estado de derecho, eliminara la presunción de limpieza del beisbol profesional. La gente se ausentó de los estadios como rechazo al escandaloso ardid. Hoy el tenis debe aclarar el eventual amaño. Y castigar a los responsables por bien del juego.