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La Panamericana, la última carrera real de todo el mundo

El próximo 17 de octubre inicia la Carrera Panamericana, un hito en la historia del automovilismo. El experto Carlos Jalife asegura que, hace 64 años, las firmas de autos vieron a este evento como una prueba para sortear los más difíciles obstáculos del camino.
María del Refugio Melchor
27 agosto 2014 22:44 Última actualización 28 agosto 2014 5:0
Piero Taruffi parado junto a un Alfa 6C 2500. (Cortesía)

Piero Taruffi parado junto a un Alfa 6C 2500. (Cortesía)

Para presumir el tramo de la carretera “que iba a ir de Tierra del Fuego a Alaska”, México creó la Carrera Panamericana, que 64 años después se correrá con menos etapas, del 17 al 23 de octubre, de Veracruz a Durango, espectáculo digno de disfrutarse, afirma el experto en automovilismo Carlos Jalife.

Son muchos los recuerdos de esas carreras en un país que luchaba por integrarse al mundo de avanzada. “Era un evento en el cual las compañías de carros veían a México como un país exótico, y entonces querían probar que sus autos podían funcionar bien en cualquier lugar”, cuenta.

Como el éxito no estaba garantizado, el presidente ordenó a los gobernadores que cada estado tuviera su propio auto en la competencia. “Entonces había el carro Puebla, Chihuahua, Veracruz, y los pilotos eran el comandante del equipo de Pentatlón moderno, el director de tránsito, los concesionarios de Chevrolet; era algo muy divertido”, explica Jalife.

El asunto era dar una buena impresión al mundo y con tal de lograrlo se llegaba al extremo. “Se paralizaba todo México porque venía la carrera; además, todo era muy vigilado por soldados. Se llegaba al extremo de que se tenía algo como el rifle de seguridad; si un animal se acercaba a menos de 30 metros de la carretera y no lo atrapaban con una red, le disparaban”, agrega el especialista.

“Entonces todo el mundo tenía bien guardaditos sus animales, no queríamos que a un Ferrari que iba a 300 kilómetros por hora se le atravesara una vaca; además, qué imagen se iba a dar al extranjero. Era un tipo de vida bucólica”.

Pilotos como el argentino Juan Manuel Fangio, los italianos Piero Taruffi y Alberto Ascari eran los ídolos. “Cuando un policía te llegaba a detener por ir rápido te decía: ‘¿Quién se siente, Piero Taruffi?’ Porque había ganado la Panamericana con Ferrari en 1951”.

Lamentablemente la prueba sólo tuvo cuatro años de vida en su primera época. Se canceló por el accidente en las 24 horas de Le Mans, que dejó 100 espectadores muertos. “El gobierno se aprovecha y dice que se va a cancelar la Carrera Panamericana porque era muy peligrosa, que ya se habían matado muchos pilotos, pero el problema fue político y Ruiz Cortines decidió cancelarla”.

La competencia revivió hasta 1988, y dada la escasez de autos clásicos originales, se decide abrir varias categorías. De las 10 que persisten, la más atractiva es la Original Panamericana, en la que compiten automóviles que realmente participaron en las clásicas carreras de los 50.

Son más de tres mil kilómetros los que deberán correr estos autos clásicos, espectáculo que vale la pena disfrutar, afirma Jalife. “Es muy impresionante, la llegada de Veracruz a Tehuacán es algo muy bonito de ver. Además, es la última carrera real del mundo porque la italiana Mille Miglia, en la que se inspiró la Panamericana, se van a pueblear a 30 kilómetros, cenan con duques. En la mexicana hay accidentes, despistes, muertos, porque así son las carreras sobre carreteras federales”.