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La otra cara de la juventud mexicana que revelan los JCC Veracruz

Los 713 deportistas mexicanos que participaron en la justa regional en Veracruz mantienen un proceso de formación que ha permitido a más de la mitad presumir una presea: 332 totales. La delegación mexicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe se convirtió en un resplandor que invita a la sonrisa.
Domingo Aguilar Mendiola
30 noviembre 2014 23:5 Última actualización 01 diciembre 2014 5:0
Ayer el puerto jarocho despidió la competencia, pero durante el día, los representantes nacionales aún se adueñaron de seis galardones. (Cortesía)

Ayer el puerto jarocho despidió la competencia, pero durante el día, los representantes nacionales aún se adueñaron de seis galardones. (Cortesía)

La tristeza e indignación por el ambiente nacional captó la atención de la sociedad. En un escenario paralelo a las movilizaciones en el país, la delegación mexicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe se convirtió en un resplandor que invita a la sonrisa.

Los 713 deportistas mexicanos que participaron en la justa regional en Veracruz mantienen un proceso de formación que ha permitido a más de la mitad presumir una presea: 332 totales. Una nueva generación marcha airosa y con cartel de esperanza desde agosto, cuando en la segunda edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Nanjing se apoderaron de 14 medallas.

“Hay una mezcla de admiración y envidia al triunfador. Decía Vasconcelos que en México se perdona todo menos el éxito”, comenta Agustín Basave, doctor en Ciencia Política que se ha dedicado recientemente al estudio del mexicano. El académico asegura que “así como hay un hartazgo en la sociedad con respecto a la situación política y social del país, también hay un poco de cansancio y molestia con respecto a los deportes, en donde rara vez se destaca a nivel mundial”.

Ayer el puerto jarocho despidió la competencia, pero durante el día, los representantes nacionales aún se adueñaron de seis galardones, quedando así a ocho oros de Cuba (lo más cerca que se ha estado de ellos en casi medio siglo). Margarita Hernández fue la número uno en el maratón femenil e impuso marca centroamericana tras completar la ruta en 2h41’16”. En la rama varonil, Daniel de Jesús Vargas se quedó con el bronce (2h20’27”). El trampolín de tres metros de mujeres significó la última prueba individual en la que México obtuvo medalla: Dolores Hernández celebró su tercer oro.

En las pruebas grupales, Marcela Zacarías y Ana Sánchez obtuvieron el primer lugar en la Copa de Naciones femenil de tenis, mientras en el voleibol de playa Bibiana Candelas y Martha Revuelta cayeron en la final ante Cuba y se quedaron con la plata. En la rama masculina de la disciplina, Juan Ramón Virgen y Rodolfo Ontiveros ocuparon el tercer puesto del podio.

Octavio Paz escribió en El laberinto de la soledad: “Desde niños nos enseñan a sufrir con dignidad las derrotas, concepción que no carece de grandeza. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la derrota, nos conmueve la entereza de la adversidad”. Ante esto, Basave asegura predomina la “tradición mexicana, una tradición romántica donde se exalta la derrota heroica y ve como banal, casi vulgar, el triunfo”.

Los nuevos atletas nacionales se desentienden de una historia que “exalta más el sufrimiento que la gloria”, según el catedrático, y se preparan ante compromisos internacionales que les permiten aislarse de un pensamiento mexicano de generaciones pasadas.