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CULTURAS

La novela que plasma el retroceso mexicano

El escritor y ensayista Héctor Zagal publica su nueva novela, "La ciudad de los secretos", la se sitúa en 1959, años del 'milagro mexicano', un momento que, dice, se parece mucho al actual sexenio de Enrique Peña Nieto. 
Eduardo Bautista
21 octubre 2014 21:52 Última actualización 22 octubre 2014 5:0
Héctor Zagal publica su nueva novela, "La Ciudad de los secretos". (Foto: Eladio Ortiz)

Héctor Zagal publica su nueva novela, "La Ciudad de los secretos". (Foto: Eladio Ortiz)

Sostiene que novelar es también una forma de hacer historia, porque se retrata en relatos aquello que está escondido en las enciclopedias. Es así que Héctor Zagal recurre a la novela histórica y policiaca para hurgar en la realidad capitalina de la segunda mitad del siglo XX, en La ciudad de los secretos, (Editorial Planeta).

La trama se sitúa en 1959, año del Milagro Mexicano, un momento que, advierte el escritor, se parece mucho al actual sexenio presidencial.

“En ambas épocas existen grandes contrastes. Mi novela es una radiografía de la ciudad de México, un lugar donde igual puede haber millonarios y niños mazahuas muertos de hambre. Aunque no inició como una obra de denuncia, acabó siéndolo, porque retratar a un país es señalar sus injusticias”, comenta.

Zagal asevera que la importancia de la novela histórica radica en la capacidad de poner las cosas sobre la mesa. “Tan peligroso es el pesimismo que nos lleva a la inactividad, como peligroso es el optimismo que nos lleva a la credulidad”. En este sentido, dice, pocas cosas han cambiado desde el 59: la corrupción y la pobreza siguen vigentes. “Nos han dicho que el de este gobierno es otro milagro mexicano, pero en realidad ya ha habido como cuatro”.

A pesar de situarse en una capital en vías de modernización, donde aún hay ríos y pulquerías, La ciudad de los secretos también refleja a un México “muy actual”, en el aspecto político, sostiene Zagal.

“El PRI logra la pacificación a cambio de un sistema político basado en la simulación, el trueque y el secretismo, esas formas que hoy se siguen utilizando para hacer política en el país”.

Pero la analogía entre 1959 y 2014 no para ahí: “En este sexenio estamos volviendo al centralismo. Nadie lo ha dicho, por lambiscones, pero el modelo del nuevo aeropuerto es la coronación, es empoderar de nueva cuenta a la Ciudad de México, que será el centro y la boca del país”.

Al tratar temas histórico-políticos, la tarea de la ficción es acercar a la gente personajes tan solemnes como lo fueron Gustavo Díaz Ordaz o Adolfo López Mateos, considera el autor. “La memoria histórica es necesaria, y más para un pueblo amnésico como el mexicano, que siempre ha vivido de la intriga y la doble intención”.