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La Nobel, reportera de los últimos días de la URSS

El español estrena "El fin del Homo sovieticus" (Acantilado), una obra suprema de Svetlana Aleksiévich en la que no hace otra cosa que reportear a los seres del convivio final de la Guerra Fría del lado del Este.
Mauricio Mejía
12 enero 2016 21:59 Última actualización 13 enero 2016 5:0
Para comprender la caída estrepitosa de ese imperio que fue la gran Rusia. (Especial)

Para comprender la caída estrepitosa de ese imperio que fue la gran Rusia. (Especial)

El rumor de la historia. El español estrena El fin del Homo sovieticus (Acantilado), una obra suprema de Svetlana Aleksiévich en la que no hace otra cosa que reportear a los seres del convivio final de la Guerra Fría del lado del Este. El humor, como en la máxima literatura, es la herramienta recurrente de la ganadora del Nobel: “Comunista es aquél que ha leído a Marx; anticomunista es aquel que lo ha comprendido”.

Aleksiévich, buena en el oficio, entrega el espacio para los que deben hablar: los personajes de carne y hueso que conforman el rescoldo de un turbulento proceso histórico. Por ejemplo, uno dice: “nuestras cocinas eran mucho más que el espacio de la casa destinado a preparar los alimentos: servían también de comedor, de salón donde recibir a las visitas, de despacho y de tribuna. Un espacio donde realizar sesiones de sicoterapia de grupo. También la perestroika nació en las cocinas. La generación de 1960 es generación de las cocinas. ¡Gracias Jruschov! Fue durante su gobierno cuando los soviéticos abandonamos los apartamenteos comunales y pudimos tener cocinas propias en las que criticar al poder sin temor, porque en nuestras cocinas sólo accedían los nuestros”.

Uno más dice más adelante, no mucho: “Todo se acabó con la llegada de la perestroika... El capitalismo se nos echó encima. Mis 90 rublos se convirtieron en 10 dólares y con ellos no había quien viviera. Abandonamos nuestras cocinas y salimos a la calle para descubrir que nuestras ideas no valían un céntimo. De repente apareció gente muy distinta, jóvenes que lucían chamarras color carmesí y sortijas de oro, y establecieron nuevas reglas del juego: si tienes dinero eres alguien; si no lo tienes, no eres nadie. ¿A quién le importaba que hubieras leído a todo Hegel? La palabra literato sonaba a diagnóstico de una enfermedad, como si todo lo que supieras hacer fuera andar por ahí con una antología de Mandelstam bajo el brazo. La intelligentsia se empobreció de manera vergonzosa”.

El desencanto, la gran noticia del gran cambio de la Gran Rusia nunca llegó, el objetivo histórico y la Utopía se fugaron hacia delante, hacia un estadio que nunca terminó por llegar. El paisaje de Aleksiévich es de una brutalidad apenas comprensible porque sólo han sucedido 25 años del desplome de las ideologías. El libro es devastador, al mismo tiempo maravilloso. Espléndida forma de compaginar el desaliento con las ganas imperiosas de seguir leyendo el paso de la locomotora.

Título: El fin del Homo sovieticus
Autor: Svetlana Aleksiévich
Editorial: Acantilado