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CULTURAS

Eugenia Chávez, el hada de la voz

Las voces más importantes de México tienen un ángel guardián,
se llama Eugenia Chávez y es considerada como una de las mejores foniatras del mundo. 
Eduardo Bautista
20 septiembre 2016 19:30 Última actualización 22 septiembre 2016 18:28
Eugenia Chávez tiene muy claro que existen voces privilegiadas. (Óscar Castro)

Eugenia Chávez tiene muy claro que existen voces privilegiadas. (Óscar Castro)

Eugenia Chávez conoció a Luciano Pavarotti, trató a Plácido Domingo, saludó a Juan Gabriel y platicó con José José. Y no, no es mánager ni publicista, sino médico. Pero no cualquiera. Ella es la doctora tras bambalinas. Su función es hacer que los artistas sigan viviendo de su voz. Por eso está disponible para ellos a cualquier hora y en cualquier día, por Whatsapp, correo electrónico, teléfono o en persona.

Desde 1977, esta mujer se dedica a la foniatría, especialidad médica que se encarga del tratamiento de la voz humana. Un título en la UNAM, estudios de doctorado en la Universidad de Viena y un entrenamiento quirúrgico en Berlín la avalan como una de las mejores del mundo.

Chávez atiende a cantantes de ópera y ranchero, a rockeros, actores, políticos, periodistas y líderes religiosos.
Es celosa de su directorio. “La Quina fue uno de mis primeros pacientes”, dice en referencia a uno de los líderes sindicales más poderosos que ha tenido México. Ha atendido a diputados, senadores, presidentes y ex presidentes.

“La voz es el instrumento más poderoso que tenemos”, sostiene.

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EUGENIA CHÁVEZ

(Édgar López)

Eugenia Chávez es una de las mejores foniatras del mundo. (Foto: Édgar López)

LAS MEJORES CUERDAS, EN SUS MANOS

Entre sus pacientes, a Juan Gabriel lo recuerda con mucho cariño. Lo atendió personalmente durante 12 años. Cuando se enteró que el artista había contraído neumonía en Las Vegas, en 2015, se preocupó mucho: “las enfermedades respiratorias siempre se van al corazón”.

Todavía recuerda cuando debió cancelarle una presentación en Bellas Artes. “Me lo trajeron tres horas antes del concierto, lo revisé y determiné que ya no podía seguir cantando. Fue muy triste, pero cuando el cantante no puede, no hay nada más qué hacer”.


El consultorio de la doctora Chávez se ubica en la colonia Florida, en el sur de la Ciudad de México. Allí ha tratado, entre muchos otros, a José José, Javier Camarena, Fernando de la Mora, Yuri, Ramón Vargas, Saúl Hernández, Diana Bracho, Pedro Armendáriz, Demián Bichir, Víctor Trujillo y Emmanuel.

Cuando era estudiante de la Universidad de Viena tuvo la oportunidad de observar las cuerdas vocales de Plácido Domingo y Luciano Pavarotti. Años después, en 2007, atendió personalmente al tenor italiano, luego de que éste cantara en Chichen Itzá.

“Pavarotti estaba a punto de ofrecer un concierto en Bellas Artes. Sus mánagers me contactaron para ver si el maestro podía tomar oxígeno, pues la altitud de la ciudad le estaba afectando mucho. Lo que yo le recomendé fueron nebulizaciones y oxigenación lenta, pero no lo hizo: por eso no alcanzó el nivel al que nos tenía acostumbrados”, comparte.

     

35 AÑOS EN LAS CUERDAS
Eugenia Chávez es egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, posee estudios de doctorado en el Hospital General de Viena y un entrenamiento quirúrgico en el Hospital Charité de Berlín. Es miembro de la Asociación Internacional de Logopedas, Foniatras y Audiólogos y creadora del Centro de Foniatría y Audiología de México. Además, es experta en la cirugía ambulatoria de las cuerdas vocales con el paciente despierto.

Ha colaborado con la Escuela Nacional de Música y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Desde 2000 investiga los efectos de la contaminación en la voz y ha dictado conferencias en todo el mundo, en ciudades como Filadelfia, Tokio, Praga y Ámsterdam. Imparte cursos para políticos, locutores, actores y cantantes.

TALENTO QUE HABITA EN LOS GENES

La especialista tiene muy claro que existen voces privilegiadas. Porque una buena voz, asegura, no sólo depende de la educación musical, sino de la genética.

“En el caso de los cantantes, las cuerdas vocales son más gruesas y sus bordes más delgados. Los músculos al rededor suelen ser más armoniosos y la laringe más alargada. Todo eso nos da la posibilidad de tener mayor amplificación en la voz”, explica.

Los cantantes de raza negra, dice, poseen una musculatura más fuerte y una estructura ósea distinta, lo cual les permite alcanzar una mayor potencia y colores más oscuros.

“Las cavidades naturales son las que le dan resonancia a nuestra voz. Si nos fijamos en los cantantes afroamericanos, nos daremos cuenta que sus mejillas y su cuello son muy sobresalientes. Por eso pueden amplificar su voz a niveles altísimos. Sus cuerdas, además, también son distintas”, abunda.


Sin embargo, dice, también hay quienes, sin ser negros, alcanzan tonos similares, como Elvis Presley o Christina Aguilera, cuyo padre es ecuatoriano y su madre irlandesa. “Christina tiene unas cuerdas muy gruesas. Recuerdo que tuve que cancelarle un concierto en el Auditorio Nacional porque padecía una enfermedad respiratoria muy grave”.

Los países latinos son tierras privilegiadas para las voces agudas. Por eso Italia, España o México, considera, han engendrado a grandes tenores y sopranos. En cambio, muchas voces graves provienen de las regiones eslavas y centroeuropeas, donde es más común encontrar barítonos y bajos.


EL ROCK, DISCIPLINA DE ALTO RIESGO


Los rockeros y cantantes populares se cuecen aparte. Muchos de ellos, observa, no tienen la técnica adecuada y corren el riesgo de desgarrarse las cuerdas vocales, y con ello generar pólipos. Además, suelen cantar en lugares al aire libre, con humo y otro tipo de agentes contaminantes de las vías respiratorias. “Y muchas veces sus hábitos tampoco son los mejores”, asegura.

Saúl Hernández, vocalista de Caifanes, es uno de sus pacientes más frecuentes. Y también, dice, uno de los más disciplinados. A raíz de las lesiones premalignas que afectaron su voz de manera considerable a medidados de los 90, el artista tuvo que decirle adiós a las drogas y al alcohol, y someterse a unas 40 cirugías.

“Los cantantes de rock deben cambiar sus hábitos tarde o temprano”, afirma.

La doctora Chávez seguirá velando por la voz del mundo hasta que la vida se lo permita. Cuando niña, tuvo la oportunidad de ser actriz. Pronto se dio cuenta que la medicina también es otra manera de ser artista.

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Eugenia Chávez
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