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La magia de una casa navegante

En el Boat Show 2016, a realizarse en Fort Lauderdale, Florida, ustedes podrán encontrar el yate que cumpla con todos sus deseos para perderse en altamar. En el evento se reúnen los fabricantes de yates para presentar sus nuevos modelos.
Lizbeth Hernández
31 octubre 2016 21:4 Última actualización 01 noviembre 2016 5:0
Los yates también se pueden adquirir bajo el esquema de propiedad fraccionaria, en donde se paga sólo una parte del valor total. (Especial)

Los yates también se pueden adquirir bajo el esquema de propiedad fraccionaria, en donde se paga sólo una parte del valor total. (Especial)

Cuando la cuenta del banco es lo suficientemente abultada se pueden permitir ciertos caprichos. No basta con tener suficientes propiedades o autos de lujo. Hay un club exclusivo al que muy pocos pueden entrar: los millonarios que poseen yates y disfrutan amaneceres y atardeceres en altamar con una copa de champaña en la mano.

Estas embarcaciones son recintos para el placer y la contemplación. Equipados con todo lo necesario para no volver a tierra en días, a bordo de un yate el tiempo se detiene. Es la oportunidad de conocer el mar de otra manera, desde dentro. Basta con poner el pie en uno de éstos para repetir la experiencia.

Del 3 al 7 de noviembre en Fort Lauderdale, Florida, se realizará el Boat Show 2016. En el evento se reúnen los fabricantes de yates para presentar sus nuevos modelos. El precio de cada una de estas casas flotantes varía dependiendo del tamaño y los acabados; los que presenta Princess Yachts cuestan entre 500 mil y 6.5 millones de dólares.

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Yate

“Se puede elegir entre una amplia gama de telas, mármol, pieles y maderas. Tenemos un área especial de diseño con la colaboración de la marca Fendi”, afirma Ángel Matute, director de Princess Yachts Mexico.
Estos objetos de deseo se fabrican en Plymouth, a cuatro horas de Londres, donde se hacen todos los componentes en un 80 por ciento. Es de los pocos astilleros que siguen procesos artesanales en construcción y acabados.

A bordo del Princess 75 los baños de sol serán completamente diferentes a los que se toman en la arena. Aquí no se cuela por ningún lado y tampoco se pega en el cuerpo. Desde el solario ubicado en la proa, usted puede disfrutar de la vista o de una buena charla. Los asientos están acomodados en forma de herradura y el espacio está estratégicamente diseñado para no querer pararse. Rodeado de cómodos cojines en la noche no habrá otra cosa mejor que hacer que descansar y admirar las estrellas.

“En los espacios comunes como la sala y comedor se privilegian las vistas al mar. La máquina de este barco ofrece una navegación eficiente y ágil”, explica Matute.

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Yate

Este modelo también tiene un grill para cocinar la pesca del día. En la cubierta inferior están los cuatro camarotes, todos equipados con baño propio; el principal es el único que tiene acceso independiente y aislado del ruido. El yate es tan amplio que la tripulación también viaja cómodamente porque tienen su propio cuarto de baño.

Por lo general este tipo de embarcaciones se usan para veranear. El cliente hace el pedido y en alrededor de siete meses está lista su embarcación, por lo que ese es el tiempo que tiene para pagarla. La empresa se encarga de llevarla al Pacífico o al Atlántico, y también ofrece un paquete de manutención anual que cuesta entre el 8 y 10 por ciento de su valor.

Los yates también se pueden adquirir bajo el esquema de propiedad fraccionaria, en donde se paga sólo una parte del valor total y con ello se tiene derecho a usarlo en determinadas fechas al año; el tiempo se divide a partes iguales con los otros compradores.

Se estima que los millonarios gastan alrededor de 22 millones de dólares en embarcaciones de lujo, ello de acuerdo a datos de la firma Wealth X, especializada en estudios sobre la riqueza. ¿Su cuenta es lo suficientemente abultada como para compartir gustos con Tiger Woods, Johnny Depp o Emilio Azcárraga?