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DEPORTES

'La Juve' es Maquiavelo

Pareciera que La Vecchia Signora jugó esta noche con las enseñanzas de "El Príncipe". Su triunfo ante el Real Madrid en
la ida de semifinales de la Liga de Campeones, confirma que es uno de los favoritos para jugar la final del 6 de junio en Berlín. 
Mauricio Mejía
05 mayo 2015 17:54 Última actualización 05 mayo 2015 19:4
La Juventus celebrando su triunfo ante el Real Madrid. (Reuters)

La Juventus celebrando su triunfo ante el Real Madrid. (Reuters)

En Italia se juega al futbol con El Príncipe bajo el brazo. Ante Ancelotti, el estratega blanco con influencias a lo Sacchi, Allegri, atinado técnico de la Juve, sacó el clásico de la ciencia política para desmantelar el parco entusiasmo de un Real Madrid que no gana en Turín desde hace medio siglo.

Con una avanzada desde la salida del cuadro merengue, hasta la cobertura del medio campo con hasta cinco hombres en el alba del encuentro, el club local desarticuló el esquema de un extraño Ancelotti con Bale, Cristiano e Isco en funciones de confección y estilo de un sistema que nunca, salvo diez minutos en el primer capítulo, encontró la aguja y el hilo.

Cuando Moratta anotó el primero de la tarde, después de un altanero saludo, la Juve dejó en claro que aceptaba el papel de personaje incómodo dentro del reparto de las semifinales, entre un Barsa de alcurnia, un Bayern semientero y un Madrid bipolar. Si algo se sabe en la península es llevar las palabras a los hechos sin medios que no justifiquen los fines. Allegri atinó en el planteamiento, a pesar de un raro Pirlo errático como pocas veces, pero con un Lichtsteiner voluntarioso y un Tévez bárbaro en el pundonor.

El Madrid, presa de la circunstancias, no entendió cómo resolver el escenario. Un error de área de La Vecchia Signora, igualó un juego desigual. La Juve cayó en un pantano al final del primer tiempo. A la vuelta, más suya, echada para adelante volvió a la estrategia política: envolvió al Madrid en una trampa construida con sus propias deficiencias e imperfecciones, para entonces muchas y regadas por todo el césped. Ramos era un fuera de lugar, una equivocación que ni defendía ni elaboraba. Marcelo, mucho corazón y poca razón. Una descolgada ventiló las dotes de caballero de Tévez, quien, literalmente con uno abordo, cerca del área causó la desesperación de una zaga blanca siempre distraída. El penal, perfectamente atinado, resolvió un duelo para un local que, si mantiene la lectura puntual de El Príncipe, será protagonista en Berlín el 6 de junio. Pirlo y Buffon, entre otros, ya saben lo que es coronarse en el estadio Olímpico más lindo de todos.