AFTEROFFICE
CULTURAS

La inseguridad afecta a artistas de Guanajuato

El acoso policial es un problema que deben enfrentar los pobladores y visitantes de la ciudad de Guanajuato, lo cual es aún más grave por ser el periodo del Festival Internacional Cervantino, el evento cultural más importante de Latinoamérica.
Eduardo Bautista
23 octubre 2014 23:53 Última actualización 24 octubre 2014 5:0
(Eladio Ortíz)

El Festival Internacional Cervantino es el evento cultural más importante de América Latina. (Foto: Eladio Ortíz)

El acoso policial hacia la población y los turistas en Guanajuato durante el Festival Internacional Cervantino es una realidad. Así lo revelan los testimonios de Alicia Laguna, coproductora de Teatro Línea de Sombra, una de las compañías que formó patre de la programación con la obra Artículo 13, y Moisés Campos Domínguez, estudiante de Economía de la Universidad de Guanajuato.

“La noche del jueves de la semana pasada fueron detenidos arbitrariamente por la policía dos de nuestros artistas franceses. Aunque les dijeron que eran parte del festival, los uniformados sólo los soltaron a cambio de sus boletos de comida”, relata Laguna.

La artista considera que la muerte del alumno de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Ricardo de Jesús Esparza, el domingo pasado, es “muy lamentable” para el festival cultural más grande de América Latina, cuyos organizadores, dice, “se han comportado a la altura en la atención a los artistas”.

Y es que durante la fiesta cervantina el número de elementos de seguridad local y federal aumenta considerablemente, advierte Campos.
Sin embargo, el estudiante lamenta que el gobierno sólo monte fuertes dispositivos de seguridad durante octubre: “hay una ola de violencia lejos del Centro desde hace mucho tiempo. Los estudiantes que vivimos a 15 minutos de ese punto siempre estamos con temor de ser asaltados. No hay policías suficientes para cubrir esas zonas”. Incluso refiere que los directivos de la Universidad de Guanajuato ya han hablado del caso con el gobierno municipal.

Campos se siente intimidado por la policía. El martes pasado, asegura, fue detenido mientras esperaba afuera de la casa de un amigo. “Me preguntaron qué estaba haciendo, qué estaba tomando y de dónde era. Yo les quise mostrar mi IFE, pero me volvieron a decir que me veía muy sospechoso por la manera en que los había mirado”.

El escritor y académico del ITESO, José Miguel Tomasena, considera que la arbitrariedad con que actúan las autoridades hacia los estudiantes es muestra de la exclusión sistemática de los jóvenes en los asuntos públicos del país. “Y más cuando hablamos de aquellos que no tienen la oportunidad de asistir a una universidad”. Para él, la solución es clara: “meter las calles a las aulas y llevar las aulas a las calles”. Sólo así se dejará de pensar en las universidades públicas y privadas como “burbujas aisladas del resto del país”.

El movimiento estudiantil que se está gestando a raíz de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, añade, debería servir para cuestionar las condiciones democráticas al interior de las universidades, las políticas de incentivos a la investigación y los criterios orientadores de la producción artística y del conocimiento.

Aunque las autoridades no lo admiten, las Universidades de Guanajuato y de Guadalajara se encuentran en un paro de 48 horas que concluirá hoy, sostiene Campos.