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La historia toca la puerta del genio Bill Belichick

Tras ganar su tercer título de la NFL en cuatro como coach de Patriotas de Nueva Inglaterra, el estratega buscaba entre la muchedumbre acercarse a su padre, Steve Belichick, que a los 86 años carecía de la agilidad para encontrar a su hijo. Su papá fue un hombre entregado al futbol americano como entrenador.
Bill Belichick tiene la virtud de observar lo que otros no, ahora este domingo puede consagrarse. (AP)

Bill Belichick tiene la virtud de observar lo que otros no, ahora este domingo puede consagrarse. (AP)

La noche del 6 de febrero de 2005, mientras Bill Belichick era encumbrado por el mundo de la NFL al ganar su tercer título de la NFL en cuatro como coach de Patriotas de Nueva Inglaterra, el estratega buscaba entre la muchedumbre acercarse a su padre, Steve Belichick, que a los 86 años carecía de la agilidad para encontrar a su hijo.

Bill, en ese instante flamante ganador del Super Bowl XXXIX, parecía concentrado en compartir el momento con su papá, un hombre entregado al futbol americano durante 43 años como entrenador y reclutador de talento, y por quien el coach de Nueva Inglaterra se enamoró de este deporte.

Poco importaba en ese momento al revolucionario entrenador que sus Patriotas se convertían en apenas el séptimo equipo en conseguir el bicampeonato de la NFL y el tercer título de la franquicia en sólo cinco años al frente de ella.

Bill sólo buscaba fundirse en un abrazo largo, fraterno y tibio con su padre que pareció mirar al futuro: ocho meses más tarde, 21 de noviembre de 2005, Stephen Nickolas Belichick falleció víctima de un ataque al corazón.

“Se fue en paz”, declaró Bill Belichick. Había pasado aquel sábado por la tarde, la última de su existencia, haciendo lo que más le gustaba: mirar partidos de futbol americano por televisión.

LA VIRTUD DE OBSERVAR LO QUE OTRO NO
El 15 de abril Bill Belichick se presentó en el Madison Square Garden como el flamante head coach de los Patriotas de Nueva Inglaterra.
La intención de Belichick era, primero, restaurar su credibilidad tras un gris paso como responsable de Cafés de Cleveland y, obvio, fortalecer a Patriotas.

En la sexta y última ronda del draft universitario, eligió a un quarterback que había sido titular en Michigan, pero que no había acaparado reflectores como otros. Pero Belichick prefirió una apuesta de bajo riesgo con un jugador regular que en caso de falla no generaría escándalo. ¿El nombre de ese jugador? Tom Brady.

Ésa ha sido la máxima de Belichick: mientras otros apuestan por los grandes nombres y están dispuestos a pagar millones, él prefiere jugadores que puedan ejecutar bien una tarea.

Durante 15 años ha hecho eso una y otra vez. En sus alineaciones no abundarán los integrantes del Salón de la Fama, pero sí especialistas en ejecutar correctamente las jugadas. Estos hombres le han llevado a ganar 12 títulos divisionales y lograr 13 temporadas ganadoras consecutivas, récords difíciles de igualar.

EL CREDO DE BILL
En 2009, tras una polémica decisión de buscar un primero y 10 en un partido contra los Colts que resultó mal y le costó una derrota, el entrenador colocó un cartel en el que exponía a sus jugadores una especie de credo personal: a) no creas ni alimentes demasiadas expectativas; b) ignora el ruido y c) habla por ti mismo”.

La segunda será muy importante ante este Super Bowl. En medio de un nuevo escándalo tras conocerse que los Patriotas usaron balones desinflados en el partido por el campeonato de conferencia contra Indianápolis, resurgieron los señalamientos de que el club y su responsable gustan de hacer trampas, especialmente por el episodio de 2007, en el que se les sorprendió grabando ilegalmente las señales defensivas de sus oponentes.

Aunque perdieron una selección del draft y recibieron una multa por 250 mil dólares (más 500 mil para el entrenador), los Patriotas no dejaron de ganar la división Este de la Conferencia Americana, pero perdieron los dos Super Bowls que han disputado desde entonces.

DE STEVE A BILL BELICHIK
Durante su etapa de 33 años como scout del equipo de futbol americano de Navy Steve Belichick se ganó a pulso la fama de ser un genio en la preparación de planes de juego. En 1963 escribió el libro Métodos de scouteo en el futbol americano (Football Scouting Methods) como una muestra de su devoción por la actividad que realizaba.

Steve, un veterano del ejército de Estados Unidos que participó en la Segunda Guerra Mundial en las acciones en Normandía y Okinawa, heredó su obsesión por los emparrillados a su hijo Bill. A los cinco años, Bill Belichick se sentaba en el porche de la casa familiar para escuchar las reuniones de los asistentes del equipo de Navy. A los seis años ya se sabía de memoria el libro de jugadas. A los nueve años entraba a las juntas semanales del equipo, mientras que a los 10, en lugar de hacer la tarea de la escuela, analizaba el video y diagramaba jugadas para Navy.

Steve, su padre, su cómplice y alcahuete dijo sobre Bill: “Es inteligente. Heredó la inteligencia de su madre. Mis amigos son sus amigos, y la mayoría de mis amigos eran coaches. Si hubiera sido médico, estoy seguro que no hubiera estado en el mundo del futbol americano”.