AFTEROFFICE
deportes

La fiesta brava en México está segura, por lo menos, por el resto del siglo

Luis Niño de Rivera, conductor del programa "México Bravo", asegura que el escenario actual de la tauromaquia en México es extraordinario. "Tenemos hoy la base genética para un toro bravo de los próximos 100 años y, al mismo tiempo, jóvenes toreros que han destacado en México, España, y Francia", afirma.
Domingo Aguilar Mendiola
22 febrero 2015 23:55 Última actualización 23 febrero 2015 5:0
"Sobra materia prima de calidad”, dice el conductor del programa "México Bravo". (Cortesía)

"Sobra materia prima de calidad”, dice el conductor del programa "México Bravo". (Archivo)

¿Cómo se podría definir el escenario actual de la tauromaquia en México? Luis Niño de Rivera asegura que es extraordinario. “Tenemos hoy la base genética para un toro bravo de los próximos 100 años y, al mismo tiempo, jóvenes toreros que han destacado en México, España, y Francia. Además están aprendiendo las diversas técnicas del toreo para poder lidiar los distintos encastes. Ellos están abriendo un espacio nuevo para que exista un mayor interés del público (…) Esto nos da una perspectiva valiosa para la fiesta en el resto de este siglo”, afirma el ex torero.

El actual vicepresidente del Consejo de Administración de Banco Azteca explica que las plazas del interior de la República Mexicana son las encargadas de presumir la salud de la fiesta brava nacional. Sin embargo, también dejó en claro que sigue siendo un espectáculo para minorías (las cuales, según él, son las que construyen la población mexicana) cuyos espacios de expresión deben ser respetados por los antitaurinos, a quienes no considera como una amenaza real para los festejos.

En México “hay 276 ganaderías, que tienen 60 mil cabezas de ganado en el campo. Se producen cerca de cinco mil toros lidiables al año y hoy en día no estamos consumiendo el 100 por ciento de esos animales en una plaza. Sobra materia prima de calidad”, dice el conductor del programa México Bravo y que recientemente se encargó de entregar galardones a las personas involucradas con el mundo de los bureles. Los que visten de luces son sólo la parte visible de una dinámica económica que sustenta la vida de miles de personas.

“La fiesta de los toros es un gran multiplicador que genera directa o indirectamente cientos de miles de empleos anualmente. Hay personas dedicadas a la gastronomía, al transporte, a la venta de vestido, calzado y los demás congéneres que están alrededor de la fiesta. No tenemos que promover para que la gente venga, ya está ahí, y se hereda de una generación a otra”, asevera Luis Niño de Rivera, quien también fue clavadista en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 y México 1968.

“Entre mejor sea presentado el espectáculo, con toros con la edad reglamentaria, las astas intactas y un entretenimiento digno, la gente va a seguir asistiendo y se seguirá multiplicando el entorno económico alrededor de la fiesta”.

¿El toreo de México depende de figuras extranjeras? “No. El país tiene suficientes figuras para vivir una fiesta completa y muy atractiva por la variedad y amplitud de toreros, aunque siempre es importante traer matadores no sólo de España, sino de Francia, de Sudamérica, porque eso enriquece el espectáculo. Hoy en día la globalización nos ha hecho a todos conscientes de la importancia que tiene compartir y convivir con otras partes del mundo”, contesta el ejecutivo.

El ex atleta considera que Joselito Adame es uno de los matadores principales en el país y quien carga con la responsabilidad de presumir el arte del capote no sólo al interior de las fronteras, sino en otros continentes.

“Empiezo mi temporada europea el 4 de abril en Arles, Francia”, adelanta el diestro, quien comentó sobre su ausencia en la pasada Temporada Grande: “Yo no me voy a poner a debatir con una empresa. Yo creo que la afición sabe perfectamente cuáles han sido las causas de no estar presente en la México, pero ahora estaré en toda la República, además de estar en Europa y Sudamérica”.

“En materia de arte, y el toreo es arte, es más relevante convivir y compartir técnicas y expresiones e interpretación del toreo. El burel español y el mexicano en algunas casas ganaderas se parecen y en otras no. Esa variedad de formas de embestir es muy importante para que también exista variedad en la comprensión del toreo y en los gustos en el tendido (…) Cuando existe competencia nacional y extranjera, la fiesta se va para arriba”, concluye Luis Niño de Rivera.