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Eurocopa, un sueño posible para Gales

El torneo europeo de Selecciones no era más que una fantasía para todos los futbolistas galeses, desde que se inauguró en 1960. Sin embargo, este año un camino de esperanza se abrió para los isleños: integran el grupo que forzosamente arrojará un "benjamín" a la justa.
Domingo Aguilar Mendiola
11 noviembre 2014 0:11 Última actualización 11 noviembre 2014 5:0
Gareth Bale se convierte en el referente al ataque que esperanza a los seguidores con dar un paso más hacia Francia 2016. (Reuters)

Gareth Bale se convierte en el referente al ataque que esperanza a los seguidores con dar un paso más hacia Francia 2016. (Reuters)

Desde que se inauguró el torneo en 1960, la Eurocopa no era más que una fantasía para todos los futbolistas galeses, quienes han sido incapaces de clasificarse a la justa continental. Sin embargo, este año un camino de esperanza se abrió para los isleños: integran el grupo que forzosamente arrojará un benjamín a la justa.

Gales forma parte del sector B rumbo a la eliminatoria europea junto con Israel, Bélgica, Chipre, Bosnia-Herzegovina y Andorra. Sólo los belgas saben lo que es competir en ese certamen, aunque la última vez que lo hicieron fue en el 2000 cuando ellos fueron anfitriones junto con Holanda.

Hoy, los miembros del Reino Unido son líderes del Grupo con un par de victorias y un empate. El domingo visitan Bruselas y los aficionados extrañarán a Aaron Ramsey (lesión en la parte posterior del muslo), por lo que Gareth Bale se convierte en el referente al ataque que esperanza a los seguidores con dar un paso más hacia Francia 2016.

El actual mediocampista del Real Madrid creció en Cardiff. Su padre era conserje de una escuela y todos los días después del trabajo jugaba a la pelota con su hijo. La habilidad era difícil de esconder y desde los 9 años el Southampton inglés ya había tomado nota de su existencia. En la secundaria, el profesor de educación física no lo dejaba jugar a menos que usara su pierna menos hábil y exclusivamente para dar pases de primera intención.

Nunca vio un partido de su país en justas internacionales, lo más que podía hacer era recurrir a los videos del Mundial de 1958 (31 años antes de su nacimiento), que fue la última y única competencia internacional que tiene el país del dragón rojo.

Aaron Ramsey
tampoco podía reprimir su habilidad para destacar dentro del campo. Aparte de ser un alumno ejemplar, era campeón escolar de pentatlón y jugaba rugby, deporte que ha llevado más alegrías a los galeses. Rambo, como lo conocían en Rhymney Valley, ha sido el hombre más joven en debutar con el Cardiff City. Arsene Wenger, técnico del Arsenal inglés, sabía de su talento y consiguió ficharlo después de subirlo a un jet para que viajara a platicar con él cara a cara. Desde 2008 juega con los Gunners y ahora cuida con responsabilidad su bandera.

“Famosos hombres de renombre”, canta el himno nacional de Gales. Este par de jugadores son los líderes de una generación que creció con Ryan Giggs como ejemplo de las canchas. El ídolo del país y del Manchester United integra la lista de futbolistas cuyo combinado representativo carecía del talento colectivo para competir. Bale y Ramsey no podrán hacer todo el trabajo, sin embargo, la modificación del formato de la fiesta europea juega a su favor. Ahora la lista de invitados a competir aumentó de 16 a 24 y en su grupo sólo Bélgica y Bosnia-Herzegovina (empataron contra ellos el primer juego) ocupan un mejor puesto en el ranking de la FIFA.

Los demás equipos del sector B que tienen como objetivo llegar a la Eurocopa de Francia, también tienen las esperanzas puestas en jugadores que han logrado colarse entre las ligas más competitivas del mundo. Israel recurre a Yossi Benayoun, ex jugador de Liverpool, Chelsea y Arsenal; Bosnia-Herzegovina en Edin Dzeko, del Manchester City, y Bélgica en Eden Hazard, del Chelsea. Tanto Andorra como Chipre carecen de representantes que acaparen los reflectores del futbol mundial.