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culturas

La estirpe lírica

Tres máximas figuras mexicanas de la ópera mundial comparten escenario en una gala histórica. Javier Camarena, Ramón Vargas y Francisco Araiza, por primera vez, se reunirán el martes próximo en la Sala Nezahualcóyotl, en el concierto "Tres Generaciones".
Rosario Reyes
02 junio 2016 21:49 Última actualización 03 junio 2016 5:0
Araiza, Vargas y Camarena, los tres tenores, todos de cuerda ligera en principio. (Erick Retana)

Araiza, Vargas y Camarena, los tres tenores, todos de cuerda ligera en principio. (Erick Retana)

Hace más de cuatro décadas, Francisco Araiza enfrentó el escepticismo de los europeos, que no esperaban recibir a un tenor mozartiano procedente de América Latina. Se fue a Europa en 1974, recuerda, para convertirse “en un cantante hecho y derecho”. Poco después fue llamado el sucesor del alemán Fritz Wunderlich.

Antes de Araiza, ningún mexicano había llegado a las ligas mayores de la ópera mundial. Hoy no es raro encontrar a figuras del país en los primeros teatros del mundo; el fenómeno del momento, sin duda, es Javier Camarena, y antes que él lo fueron Rolando Villazón y Ramón Vargas.

De cómo los tenores mexicanos conquistaron Europa dan cuenta las trayectorias de Araiza, Vargas y Camarena, los tres tenores -todos de cuerda ligera en principio- que, por primera vez, en una ocasión histórica, se reunirán el martes próximo en la Sala Nezahualcóyotl, en el concierto Tres Generaciones.

“Cuando llegué a Europa, el hecho de saber que yo era mexicano a la gente le daba curiosidad”, refiere Vargas, quien comenzó su carrera europea en 1986. Entonces, apunta, el panorama operístico aquí no era tan halagador. “Los nostálgicos dicen que hace 30 años se hacían 80 funciones en México. Sí, pero no todas con la calidad que ameritaba un teatro como Bellas Artes”.

Alumno de Araiza -quien presidía el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, en 2004, cuando resultó ganador-, Javier Camarena consiguió este año ser el tercer cantante en las última siete décadas en ofrecer un bis consecutivo en el Metropolitan Opera House. Lo hizo con el rol de Ernesto, en Don Pasquale, de Donizetti; ya en 2014 había repetido un aria de La Cenerentola en dos ocasiones. “Cada uno de nosotros va sentando un precedente y la responsabilidad es seguir con esa línea de buenos cantantes que ha dado México en el mundo”, reconoce quien acaba de estrenar en México Los puritanos, de Bellini.

LA APERTURA DE LOS CAMINOS
Pionero en una época en la que ser mexicano en una audición no representaba mayor interés para los agentes del otro lado del Atlántico, Francisco Araiza abrió camino a las voces nacionales en el extranjero.

Después del éxito de Vargas como primera figura del Met, de la Scala de Milán y de la ópera estatal de Viena, surgieron superestrellas como Rolando Villazón, y voces sólidas como las de Arturo Chacón o David Lomelí, ganador de un concurso Operalia, con lo cual ser proveniente de México comenzó a llamar la atención de los programadores y el público.

Ahora, reconoce Camarena, el talento nacional no es desconocido en el mundo. “También se ha impuesto el valor de los cantantes de América Latina: Marcelo Álvarez, Juan Diego Flórez, Ernesto Palacio, en su tiempo. Aunque es verdad que de México hay una lista bastante larga que sobresale por encima de cualquier otro país en el mundo”.

Además del don natural de las voces mexicanas, asegura Araiza, en este país los cantantes reciben una buena educación. “Yo hice estudios de dirección coral, orquestal, composición; todo para convertirme en un músico completo. Iba dirigido a convertirme en organista como mi papá, pero la voz me encontró”, recuerda quien a partir de la grabación de La flauta mágica, bajo la batuta del director alemán Herbert von Karajan, se colocó en los reflectores.

Vargas coincide en que la formación es fundamental “Lo que tenemos que producir no son voces, sino cantantes, y ésos son dos discursos diferentes”.

El ejemplo más reciente del desarrollo del talento mexicano es Javier Camarena, quien se fue a Alemania en agosto de 2006 para estudiar con Araiza y en marzo de 2007 debutó profesionalmente. El tenor comparte su emoción por esta inédita reunión con sus predecesores.
“Es una oportunidad de hacer notar a la gente desde dónde viene una estirpe de cantantes que está poniendo el nombre de México muy en alto en el ámbito internacional”, dice.

Acompañados por la Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección de Srba Dinic, el trío se presenta a beneficio de la Fundación Ramón Vargas, que apoya a niños con discapacidad en áreas rurales, y de la asociación civil Pro Ópera.

JAVIER CAMARENA (Xalapa, Veracruz, 1976)
Debutó en Bellas Artes en 2004, cuando ganó el Carlo Morelli; al año siguiente, triunfó en el Concurso de Canto Juan Oncinas en Barcelona. En 2006 se integró al International Opernstudio en Zúrich, bajo la tutela de Francisco Araiza. Desde 2010 se presenta regu-larmente en México.

RAMÓN VARGAS (Ciudad de México, 1960)
Fue primer lugar del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli 1982 y al año siguiente debutó en Bellas Artes. Tras ganar el Concurso Enrico Caruso en Milán, se estableció en Austria, donde formó parte del Estudio de la Ópera Estatal de Viena. Ha dado recitales en La Scala de Milán y con frecuencia abre temporada en el Met.

FRANCISCO ARAIZA (Ciudad de México,1950)
Ha recibido distinciones como el Orphée d’Or por la grabación de Il barbiere di Siviglia con Sir Neville Marriner, la medalla Mozart de la UNAM en 1991 y la Medalla de Oro de Bellas en 2011. Debutó en el Palacio de Bellas Artes en 1977. Actualmente se desempeña como profesor.