La esperanza está en Navojoa
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La esperanza está en Navojoa

El Mayos de Navojoa conformó un equipo competitivo con el que buscará ganar su primer título en la Liga Mexicana del Pacífico en los últimos 18 años; la imaginación fue clave.

Alain Arenas
17/01/2018

Cuando a Lauro Villalobos –asesor deportivo del Mayos de Navojoa– se le pregunta sobre los esfuerzos que tiene que realizar el equipo año con año, la respuesta es contundente: “hacemos milagros con lo que tenemos”.

La directiva de la novena sonorense está conformada únicamente por seis miembros, entre los que está incluido Villalobos. El resto –según información del portal de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP): una contadora, el director de medios de comunicación, la encargada de relaciones públicas, una secretaria y el presidente, Víctor Cuevas Valenzuela. En contraste, sus vecinos de estado, el Yaquis de Ciudad Obregón y el Naranjeros de Hermosillo, cuentan con 16 y 17 integrantes, respectivamente.

“Nuestra principal preocupación es conformar una plantilla competitiva cada temporada y es fundamental tener buenos scouts para lograrlo. El problema es que no contamos con ese personal, porque no tenemos los recursos económicos de otros equipos. Esa función la cubrimos Villalobos y yo. En el verano, él se dedica a visitar a los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol y las academias juveniles en busca de peloteros mexicanos, mientras que yo viajo a las sucursales de Ligas Menores de Estados Unidos para contratar a los refuerzos extranjeros. En el invierno retomamos nuestras funciones de presidente y asesor deportivo, respectivamente”, explica Cuevas Valenzuela.

El presidente del Mayos no especifica cuánto es el tope salarial de cada jugador o de la nómina del equipo, pero dice que tienen un límite estricto que no pueden sobrepasar. De lo contrario –afirma– podrían endeudar a la organización.

Navojoa es la ciudad con menos habitantes de las ocho metrópolis que albergan a los equipos de la LMP. Según el último censo de población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía publicado en 2015, la ciudad contaba con 163 mil 650 habitantes, casi una octava parte de la que tiene Hermosillo, en la que reside el Naranjeros.

“Pese a que somos la plaza más pequeña de la Liga, hemos tenido un equipo competitivo en el último lustro. La prueba es la final que alcanzamos en la temporada 2013-14 (perdieron en siete juegos contra el Naranjeros) y el desempeño que tuvimos en la campaña actual (en la que terminaron con el tercer mejor récord del circuito)”, afirma Villalobos.

José Carlos Campos –historiador de beisbol de la LMP– cuenta que la creación del Mayos se remonta a 1950, año en el que fue fundado por los empresarios agrícolas José Mario Zaragoza y Miguel Rodríguez. Le nombraron así en honor a la tribu indígena que aún vive en las inmediaciones de la región.

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La franquicia fue una de las integrantes de la Liga de la Costa del Pacífico, certamen antecesor de la LMP. Debutó en la campaña de 1950, cuando empezaron sus problemas para ganar campeonatos. En las temporadas de 1952-53, 1953-54 y 1955-56 llegaron a la serie final, pero no pudieron levantar el título y se conformaron con el subcampeonato.

Cuando la Liga de la Costa del Pacífico cambió de nombre a la Liga Invernal Sonora en 1958, la novena fue excluida del certamen. Su ausencia duró sólo un año, debido a que en 1959 el Yaquis de Ciudad Obregón se mudó a Navojoa y adoptó el nombre del Mayos. Fue un regreso fugaz del beisbol profesional a la región. A la siguiente temporada, el Yaquis volvió a Ciudad Obregón y dejó sin pelota a la metrópoli.

El Mayos reapareció de forma definitiva en el verano de 1962, cuando la Liga Invernal Sonora se expandió de cuatro a equipos. Permaneció ocho años en el circuito y, posteriormente, fue de las franquicias fundadoras de la LMP, en 1970.

El equipo jugó su primera serie por el campeonato en 1972-73, en la que perdieron en cinco juegos ante el Yaquis. Perdieron otro título dos campañas más tarde ante el Hermosillo y, finalmente, en la campaña de 1978-79 sumaron su primer gallardete, cuando vencieron a su añejo rival, el Naranjeros, en seis partidos.

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El Mayos fue vendido a un conjunto de empresarios de la región en 1980, entre los que figuraba Víctor Cuevas Garibay, padre de Cuevas Valenzuela.

“Conforme pasaron los años el resto de los propietarios se fue y mi padre se quedó como único dueño. Nunca vio al equipo como un negocio, sí como una pasión”, recuerda Cuevas Valenzuela, quien heredó la presidencia de la franquicia en 2009.

La nueva administración no pudo cambiar la etiqueta de equipo perdedor del Mayos. Desde que la familia Cuevas adquirió a la organización, a la fecha han perdido siete de ocho series por el campeonato, cuatro de esas ante el Naranjeros. Son el equipo que más subcampeonatos registra en la LMP (9) y la última vez que se coronaron se remonta a la campaña 1999-2000, cuando vencieron al Hermosillo.

“Tenemos una deuda pendiente con los aficionados y creemos que esta campaña podemos saldarla. Nuestra mayor fortaleza es el bateo oportuno que venció a grandes lanzadores durante la temporada, como fue el juego cuatro de las semifinales contra el Charros de Jalisco –al que enfrentarán hoy en el sexto juego de la serie– cuando le conectamos dos cuadrangulares en la novena entrada al ligamayorista Sergio Romo, relevista del Mantarrayas de Tampa Bay”, añade Cuevas Valenzuela.

Si el Mayos avanza a la serie por el campeonato enfrentará al Tomateros de Culiacán, la segunda organización más ganadora del circuito con 10 gallardetes y uno de los equipos más poderosos económicamente de la LMP.

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