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DEPORTES

La edad no importa
para practicar curling

El curling es la única disciplina de los Juegos Olímpicos de Invierno en la que se permite tener la mayor cantidad de años cumplidos. La sueca Carl August Krunlund es la atleta más vieja en colgarse una medalla a sus 58 años, en Chamonix, Francia, 1924.
Domingo Aguilar
19 febrero 2014 22:41 Última actualización 20 febrero 2014 5:0
Eve Muirhead, atleta británica de Curling en Sochi. (Reuters)

Eve Muirhead, atleta británica de Curling en Sochi. (Reuters)

Para representar a un país en algún deporte olímpico, la edad y la capacidad atlética son fundamentales para un desempeño óptimo, así como para la posibilidad de adquirir una medalla. Sin embargo, el curling es la disciplina que permite empezar a competir con más años cumplidos y aún así tener opción de colgarse una presea.

Hoy y mañana en Sochi se decidirá qué equipos varoniles y femeniles de curling se subirán al podio. En el bonspiel (nombre que se le da a un partido de este deporte) de mujeres entre Suecia y Canadá, la participante más joven tiene 24, mientras la más grande 39; en el de hombres, donde se enfrentan canadienses contra británicos, el rango de edad es el mismo.

La persona más grande en competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno fue Carl August Krunlund, de Suecia, quien tenía 58 años con 155 días y se convirtió en el hombre más viejo en conseguir un galardón olímpico en la versión invernal de los juegos: fue plata en el curling de Chamonix, Francia 1924.

Históricamente, el conocido como “juego del ronroneo” por el sonido que emite la piedra que se desliza sobre el hielo, tiene también entre sus participantes a la mujer con el embarazo más avanzado que ha competido en justas invernales: Kristie Moore de Canadá, en Vancouver 2010, en los que logró la medalla de plata.

Se estima que éste es uno de los deportes de conjunto más viejos del mundo, pues en un registro escrito por el notario John McQuhin, de Peasley, Escocia, en el siglo XVI, describía un reto donde el monje John Sclatter y el representante de la abadía, Gavin Hamilton, lanzaban tres veces una roca sobre el hielo de un lago congelado.

El curling integró el programa olímpico desde la primera edición en 1924, no obstante, después de ésta dejó de ser considerado y fue recuperado ocho años más tarde en Lake Placid, Estados Unidos 1932, pero como un deporte de demostración, que también se presentó como tal en Garmisch-Partenkirchen, Alemania 1936; Innsbruck, Austria 1964; Calgary, Canadá 1988, y en Albertville, Francia 1992. Fue hasta Nagano, Japón 1998 cuando se reincorporó como disciplina oficial de los Juegos Invernales en pruebas tanto para hombres como para mujeres.

Este juego, que consiste en dejar las rocas que se lanzan sobre el hielo lo más cerca posible del centro de un blanco en una cancha de 46 metros de longitud, es practicado como una actividad recreativa en países de bajas temperaturas e incluso muchos que dejan de competir suelen seguir jugando en el retiro hasta edades avanzadas.