AFTEROFFICE
CULTURAS

La crítica somete a prueba la calidad de la Bienal Rufino Tamayo

Más allá de reunir lo mejor de la producción pictórica del país, la Bienal Rufino Tamayo busca recolectar todo lo que se hace en diferentes niveles, explica en entrevista Erik Castillo, el curador de la exposición. 
Tania Caldiño
13 agosto 2014 22:23 Última actualización 14 agosto 2014 5:0
La Bienal Rufino Tamayo toma el pulso de la pintura nacional. (Cortesía)

La Bienal Rufino Tamayo toma el pulso de la pintura nacional. (Cortesía)

Desde hace 32 años, el termómetro de la producción pictórica del país ha sido la Bienal de Pintura Rufino Tamayo. La muestra inaugura esta noche su edición 16 con una nueva organización que pretende dar mayor transparencia y soporte académico a sus procesos de selección y premiación, después de que la edición de 2010 fuese suspendida, al haberse puesto en duda los criterios aplicados, así como la calidad de las propuestas.

En este contexto, el curador Erik Castillo advierte en entrevista que la exposición, alojada en el Museo Rufino Tamayo, no pretende abarcar lo mejor de lo que se produce en México, sino mostrar un panorama de lo que ocurre “en diversos niveles”.

“La Bienal tiene un gran éxito, pero también crisis. Ha sido muy criticada, reformada y motivo de discusión entre la comunidad artística, curadores y teóricos; pero considero que eso, en vez de ser negativo, es positivo. Si un certamen sirve para sentarse a discutir, significa que está animando la vida cultural”, argumenta Castillo. “El centro de nuestra perspectiva fue poner un panorama sintomático”.

Este concurso fue creado por Rufino Tamayo en 1982, con el fin de crear una plataforma de promoción para los pintores nacionales que tuviesen una carrera sólida y una producción que pudiese, mediante el certamen, ser adquirida para el acervo del museo que había fundado un año antes con su propio legado y colección. Actualmente la convocatoria es abierta, no contempla límite de edad ni trayectoria mínima. Se dirige a todos los artistas profesionales que viven en el país o radican en el extranjero y comprueban su residencia en México. Las obras premiadas, que deben ser inéditas, formarán parte del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca.

Una convocatoria abierta da lugar a la participación de propuestas con niveles desiguales de calidad, admite en entrevista la directora del Museo Rufino Tamayo, Carmen Cuenca. “Ésa es la discusión que hay entre (establecer) la convocatoria abierta o por indicación. En esta ocasión se optó que así fuera por parte de la Coordinación Nacional de Artes Visuales (del INBA)”.

-¿Cree usted que una convocatoria abierta garantiza mejor la calidad para la adquisición?

-Es que depende del objetivo que tenga la bienal. Para dar una revisión de lo que se hace en México, que es uno de los motivos por los que se hizo, es lo que estamos haciendo.

Este año participan 56 seleccionados de mil 59 propuestas. A diferencia de ediciones anteriores, la convocatoria se abrió a otros soportes y se extendió al interior de la República; se establecieron dos comités, uno de selección y otro de premiación. El primero, liderado por Castillo, está conformado además por los pintores Patricia Soriano y Luis Hampshire. Los integrantes del segundo serán dados a conocer en septiembre.

“El comité curatorial no sólo revisó el registro (de participantes) para elaborar un dictamen de selección. Quisimos darle a la Bienal un poco más de investigación, por eso decidí visitar siete ciudades para profundizar en algunas carpetas de artistas inscritos y conocer sus talleres, lo que permitió generar gran cantidad de materiales sobre ellos y poder valorarlos a mayor profundidad. Puedo decir que tienen una producción pujante de pintura”, comenta Castillo.

El crítico de arte destaca el carácter heterogéneo de las propuestas que, admite, provienen de escenas culturales desiguales.

“El acceso que tienen los artistas ‘buenos’ en cada ciudad respecto al saber es diferente. Hay una diversidad existente, son distintas realidades en un mismo país. No hay el nivel de información, visibilidad y de estructura cultural en las mismas condiciones”.

La exposición permanecerá abierta hasta el 19 de octubre de este año. Durante 2015 tendrá itinerancia en el país y finalmente se presentará en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, en 2016. Allí también serán dados a conocer, en septiembre próximo, los ganadores de los tres premios de 150 mil pesos, cuyas sobras formarán parte del acervo del recinto oaxaqueño.