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CULTUIRAS

El periodismo español está en crisis

Para el exdirector del periódico El Mundo Pedro J. Ramírez, la prensa española se ha vuelto blanda frente al Estado. Además, señala, enfrenta una severa crisis económica y publicitaria. 
Redacción
02 marzo 2014 23:33 Última actualización 03 marzo 2014 5:0
Pedro J. Ramírez no minimiza la importancia de las redes sociales en el periodismo. (Archivo)

Pedro J. Ramírez no minimiza la importancia de las redes sociales en el periodismo. (Archivo)

Amado en la misma medida que odiado, Pedro J. Ramírez forma parte de una generación de periodistas españoles que forjaron su carácter con un oficio que hoy se siente acosado no sólo por la crisis económica y publicitaria, también por la pérdida de credibilidad, el desencanto y la presión que ejercen las instituciones del Estado.


¿Hacia dónde encamina sus pasos el periodismo que hoy vivimos?

El futuro pasa por ser digital. Estoy convencido que habrá una nueva Edad de Oro no sólo del periodismo, sino de los periódicos, entendidos como un proyecto intelectual con un objetivo concreto, con la misma paginación, estructuración y jerarquización informativa, pero desarrollado a través de los soportes digitales y en especial en dispositivos móviles.

La mayoría de los medios estamos manteniendo nuestras ediciones tradicionales en soporte impreso, nuestras páginas web como vehículo informativo continuo, pero debemos desarrollar la versión digital de los que hoy por hoy entendemos como periódicos impresos. Para ello hay dos caminos, por un lado la réplica digital en PDF como el proyecto Orbyt creado por "El Mundo", de venta en el quiosco digital. Y una segunda, la aplicación nativa. Es decir, rediseñar el periódico en función del tamaño y las prestaciones del soporte. Esta estrategia implica que un mismo periódico deba tener distintos formatos en función de los distintos soportes (tableta, smartphone) adaptado a ellos.


¿Qué tiene el mundo digital para que seduzca de esta manera?

Sigo creyendo en el periódico como un proyecto desarrollado por un número suficiente de profesionales cualificados, que permiten hacer una cobertura exhaustiva de la actualidad en todas sus vertientes. Para que el periodismo pueda seguir ejerciendo como servicio público y desempeñar el papel que le corresponde en una sociedad democrática, es imprescindible que sobrevivan esas grandes redacciones. La suma de múltiples blogs o de muchos pequeños sitios de Internet nunca podrá sustituirlas. El periódico es un elemento imprescindible en la democracia, pero su esencia no está en su soporte material. Me explico: el hecho de que los periódicos hayan sido siempre de papel, no significa que tengan que ser siempre de papel, sobre todo cuando hay un soporte y medio de distribución más barato, más eficiente y mucho más cómodo.

El momento que vivimos necesita de un nuevo modelo de negocio que se puede reconstruir de manera mucho más eficaz y conveniente para los periodistas en el soporte digital y los dispositivos móviles, porque se eliminan todos los elementos intermedios entre el lector y el periodista.


Usted, twittero empedernido, ¿cree que existe el periodismo en 140 caracteres?

Escribí un artículo que se llamaba “Alice en Twitterland” en el que explicaba que al igual que Alicia tiene que empequeñecer para luego poder crecer, Twitter te permite hacer lo mismo. 140 caracteres es un mensaje, pero en él se pueden incluir links que lleven a un libro de miles de páginas o a documentos de enorme profundidad intelectual. Twitter es una carretera que se puede utilizar de muchas maneras, a mí me gusta utilizarla como altavoz.


Con el llamado “periodismo ciudadano”, ¿puede que la sociedad civil esté ganando terreno a la prensa?

Como decía un veterano del Boston Globe: “un señor que ve un accidente provocado por un semáforo estropeado y lo cuenta de inmediato, quizá es un buen vecino, pero no un buen periodista”. Un buen periodista se documenta antes de escribir una historia. En los medios debe haber profesionales cualificados y bien remunerados, aunque yo no identifico la profesionalidad ni con unos determinados estudios universitarios o una pertenencia a un colegio profesional. Cuando hablo de profesionalidad me refiero a gente que se dedique full time al periodismo, que se haya preparado para serlo y que dedique su vida entera a la profesión. Para hacer un buen periodismo hay que amar lo que se hace y tener la capacidad de sorprenderse e ilusionarse cada día.


¿Puede el periodismo sobrevivir en democracias que coartan y presionan a los medios?

La crisis económica nos afecta por partida doble a los periódicos. Por un lado, más en Europa, la crisis generalizada que vivimos; y por otro la crisis, más común en todos los países desarrollados, del cambio de modelo de los nuevos hábitos vinculados a las nuevas tecnologías. Eso ha generado un hundimiento de los ingresos, tanto publicitarios como por venta de ejemplares, que provoca que la capacidad del poder económico y político de influir sobre unos medios que tienen unas cuentas de resultados tambaleantes, sea mucho mayor. Hay que ver como los diarios en España son cada vez más gubernamentales, incluso algunos que se dicen de izquierdas.


Para concluir, ¿volverá la prensa a ser el “Cuarto Poder” como dijo Edmund Burke?

El poder no está en la prensa, en la prensa está la influencia. El poder lo tiene quien controla el Boletín Oficial del Estado (BOE), el que tiene la capacidad de que sus decisiones se conviertan en leyes o poder económico tiene quien controla los bancos y las grandes empresas. El tipo de periódico que tenemos hoy corresponde más a ese concepto de soft power acuñado por Joseph Nye, un poder blando.