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La Copa Oro, catapulta del futbol de EU

El crecimiento futbolístico en la nación norteamericana se refleja en la práctica a nivel universitario. En 2014, en todas las divisiones de la National Collegiate Athletic Association (NCAA) había 37 mil 890 futbolistas hombres y 37 mil 760 mujeres. En menos de un par de décadas este deporte se ha consolidado.
Domingo Aguilar Mendiola
06 julio 2015 21:53 Última actualización 07 julio 2015 5:0
La sede de la Copa Oro siempre ha sido Estados Unidos. Sólo en 1993 y 2003 alternó con México. (AP)

La Copa Oro es una de las gestoras del gusto de Estados Unidos por el futbol y su Selección es fuerte candidata para ser campeona. (AP)

La Copa Oro se inició como una apuesta para promover el futbol en Estados Unidos desde 1991 y en menos de un par de décadas el deporte se consolidó como una prioridad en un país formado por inmigrantes.

El ex secretario general de la Confederación de Futbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), Chuck Blazer (quien destapó el escándalo de corrupción en la FIFA al colaborar como espía para el FBI), fue el principal impulsor de la competencia. El dirigente logró que el torneo se popularizara tanto que ahora es el único a nivel global en el que hay más estadios (14) que equipos participantes (12), por la necesidad de llevar encuentros internacionales a un público oriundo de diversos puntos del planeta que es aficionado al futbol.

Según Jerry Trecker, colaborador de Fox Sports, el otrora directivo de la Concacaf sabía que festejar la justa en territorio estadounidense generaría eventualmente un interés. Uno de los motivos principales era la cuota de migrantes centroamericanos (que hasta 2010 eran 6.1 millones) y mexicanos (que según la ONU eran 13 millones en 2013).

Nació la Copa Oro y Estados Unidos fue campeón en su primera edición gracias a Bora Milutinovic, quien había hecho que México alcanzara los cuartos de final en la Copa del Mundo de 1986 y que Costa Rica avanzara a octavos en Italia 1990. Tras la participación del combinado estadounidense en la competencia italiana, la organización de la primera Copa Oro, la ilusión por albergar el Mundial en 1994 y la creación de una liga profesional (MLS), el gusto por el balompié se había sembrado.

La expectativa por el torneo internacional cautivó a los ciudadanos locales, quienes presenciaron cómo las Selecciones participantes prestaron mayor interés a la competencia de la Concacaf por la posibilidad de participar en la Copa Rey Fahd (hoy Confederaciones), que en 1997 se convirtió en la que reúne a los vencedores de cada confederación.

La Copa Oro es una de las gestoras del gusto de Estados Unidos por el futbol. De acuerdo con la encuesta Big Count de la FIFA, 24 millones de habitantes practican el deporte y están sólo por detrás de China. Además, no sólo se juega a la pelota, sino que también incrementó la cantidad de fanáticos que lo ve en los medios. El partido que la Selección estadounidense perdió contra Bélgica en el Mundial de Brasil, ESPN consiguió 16 millones de televidentes, más que el promedio de la serie final de la NBA entre San Antonio y Miami.

El balompié no sólo le ganó al baloncesto frente al televisor, y es que desde 2011 la MLS superó a la NBA y NHL en el promedio de asistencia en sus estadios. Hace cuatro años, 17 mil 872 fanáticos acudieron a ver a sus equipos, y ahora lo hacen 18 mil 611 en promedio. Los duelos de basquetbol normalmente tuvieron 17 mil 826 lugares ocupados la pasada temporada, mientras el hockey registró 17 mil 502.

El crecimiento futbolístico en la nación norteamericana se refleja de igual manera en la práctica a nivel universitario. En 2014, en todas las divisiones de la National Collegiate Athletic Association (NCAA) había 37 mil 890 futbolistas hombres y 37 mil 760 mujeres. De la rama varonil, 84 fueron escogidos en el Superdraft de la MLS y son la materia prima de las próximas generaciones.