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DEPORTES

La Concacaf se fortalecerá cuando EU logre su desarrollo: Golblatt

David Golblatt, el reconocido historiador inglés, asegura que “cuando los europeos piensan en Latinoamérica, inevitablemente se les viene a la mente Brasil, Uruguay y Argentina”. México, dice, está fuera del mapa.
Domingo Aguilar Mendiola
13 abril 2014 20:55 Última actualización 14 abril 2014 5:0
Carlos Vela se ha negado en varias ocasiones a portar la playera del Tri. (Notimex)

México era una recuerrencia mundialista tan poco importante que si faltaba nadie lo notaba. (Cuartoscuro)

La liga mexicana de futbol no está en el centro de atención de Europa. Sin embargo, la exportación de figuras como Rafael Máquez, Javier Hernández o Carlos Vela ha contribuido a que, poco a poco, se le tome más en cuenta en la geopolítica del juego. David Golblatt, el reconocido historiador inglés, asegura que “cuando los europeos piensan en Latinoamérica, inevitablemente se les viene a la mente Brasil, Uruguay y Argentina”. México -dice- está fuera del mapa. Da como razón principal que pocos mexicanos han logrado fichar en la Liga Premier, aunque, reconoce, eso está cambiando. El autor de The ball is Round es tajante: “a este país se le reconoce porque fue sede de las fases finales de las Copas del Mundo de 1970 y 1986, es decir dos anécdotas en la larga historia del balompié mundial. En el 70, Inglaterra perdió en cuartos de final ante Alemania, y en el 86, en esa misma instancia, ante Argentina”.

Golblatt vino por primera vez a México en esta primavera. Visitó el Estadio Azteca y quedó impresionado. “Se me hace increíble que esté dentro de la ciudad. Su arquitectura es impactante”, exclamó. En charla con este diario, el historiador (uno de los más reconocidos en el mundo del deporte) definió a la Concacaf como una de las zonas más débiles del balompié organizado, sólo arriba de Oceanía.

La pobreza de la zona se debe al hecho que la Concacaf está formada por muchos países caribeños pequeños y a que en gran parte de América central el beisbol es un competidor muy serio (como lo es en Estados Unidos y Canadá)”, oberva agudamente.

Esto, advierte, puede llegar a cambiar porque el futbol en Estados Unidos va a ser enorme. “Tiene el futbol de clase media suburbano y el futbol de migrantes latinos, y si Estados Unidos encuentra la manera de unir este par de características, será increíble. La nación blanco-racista-yanqui-imperialista está cambiando. En 2104 los blancos ya serán una minoría: 47% de Estados Unidos. El país va a cambiar su noción de sí mismo y esto cambiará la forma en la que piensa el deporte, y los deportes que juega. En 20 años va a ser una potencia en el futbol y eso sólo puede ser bueno para México porque significa una competencia real y la Concacaf será tomada más en serio”.

El diario The Guardian aseguró que México era una recuerrencia mundialista tan poco importante que si faltaba nadie lo notaba.

Durante la eliminatoria para el Mundial de Brasil, la selección nacional estuvo a punto de quedar fuera de los cuatro clasificados. Así que las cosas no van del todo bien con el que llamaban el “Papá de la Concacaf”.

Los deportes de conjunto en general, y el futbol en particular, sostiene Golblatt, se ofrecen como una excelente manera de imaginar la nación y esto es igual en México e Inglaterra. “Quizás no nos guste lo que tenemos, el país puede volvernos locos, puede que seamos una mierda o seamos campeones del mundo, pero es lo que somos y debemos tomarlo de ambas maneras. ¿Cuántos países pueden ganar la Copa del Mundo? ¡Sólo uno! ¡Si todo se tratara de ganar, entonces estamos perdidos! Todos aman ganar, pero si sólo se piensa en eso, entonces habrá muchas decepciones ¿Cuántos equipos hay en primera? 18, sólo uno puede estar hasta arriba, pero eso no significa que nos deje de gustar la competencia”.

Para el inglés, México no llegará muy lejos en la fase final de la cita brasileña. Justo porque su zona de competencia es muy elemental.

Férreo crítico de la FIFA y de la forma en que este órgano rector del deporte está organizado, considera que tampoco ayuda mucho a las naciones pobres la forma en la que está organizado este deporte a nivel internacional.

“La FIFA debe ordenar su casa; no puedes ser una institución corrupta, dictatorial, autoritaria y predicar un cambio social que no le importa mucho de verdad”, termina el historiador para quien Brasil ganará la Copa del Mundo, aunque su corazón espera que, otra vez, Uruguay cometa la irreverencia ante Goliat.