AFTEROFFICE
culturas

La cerámica y su lucha en el arte actual

Tras ingresar a la Academia Internacional, en Ginebra, Paloma Torres reconoce que la creación en barro aún enfrenta recelos. La artista es la sexta mexicana en ingresar a la Academia Internacional de Cerámica, AIC, con sede en Ginebra, Suiza.
Rosario Reyes
17 noviembre 2015 20:11 Última actualización 18 noviembre 2015 5:0
Paloma Torres

La artista exhibe un bronce de dos toneladas en un espacio público de Londres y tendrá una exposición en Qatar el año que entra. (Édgar López)

Paloma Torres, la sexta mexicana en ingresar a la Academia Internacional de Cerámica, AIC, con sede en Ginebra, Suiza, es contundente cuando afirma que la cerámica todavía enfrenta el prejuicio de ser una actividad primordialmente artesanal, fuera del territorio del arte. Esto es aún más grave en México, acusa, donde existe una tradición desde la época prehispánica.

“Una pieza de cerámica de Anish Kapoor o de Anthony Gormley es arte contemporáneo y nadie lo cuestiona. Precisamente por eso es importante el ingreso a la AIC, porque siempre ha habido un gran prejuicio hacia el material, pero eso es una gran tontería, porque se ha utilizado para la arquitectura, para muchas disciplinas. Yo tengo obras de seis metros, por ejemplo, en Playa del Carmen, que no les ha pasado nada ni con los huracanes”, afirma la mexicana que ingresó a la AIC este mes.

“Gabriel Orozco la ha utilizado, como muchos artistas”, recuerda la creadora. En la Ciudad de México se exhibe una muestra de cerámica de Francisco Toledo en el Museo de Arte Moderno; una más de Gustavo Pérez en la Galería Juan Martín y otra de Javier Marín en el Palacio de Iturbide.

Siempre ha habido un gran prejuicio hacia el material, pero eso es una gran tontería

Actualmente, Paloma Torres exhibe Construyendo la lluvia, una pieza en bronce de dos toneladas, en el sector financiero de Westferry Circle, en Londres, como parte del Año Dual México Reino Unido.

“Mi preocupación básica es el espacio, siento que el paisaje en el que nos desarrollamos también forma el espíritu de una sociedad”, explica. “Parte de la descomposición social tiene que ver con la pobreza, la falta de educación, pero también con la falta de un espacio personal, porque sin él pierdes identidad. El arte no sirve para decorar lugares, tiene una misión muy importante de cuestionar, de hacer que el espectador juegue con sus emociones, con los sentidos. Ser creativo ayuda a construir un mundo diferente”.

CONSTRUCTORA DE ESPACIOS
En México, Paloma Torres intervino las puertas del Centro Cultural Elena Garro y los muros del Museo Sitio Tlatelolco. Actualmente trabaja en un proyecto titulado Reconstrucción, una serie de piezas de cerámica realizadas a partir de radiografías de su padre, que exhibirá en el Museo de la Mujer. En la recién inaugurada sede del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, PUEC, en el Centro Histórico, también exhiben esculturas en bronce, que están suspendidas de un tragaluz.

“Me gusta lo que implica crear ambientes, porque siento que estamos perdiendo el espacio completamente. Por eso trabajo la cerámica, porque es un material muy artesanal: tienes que poner a podrir el barro, mezclar los polvos, amasar, hacer placas o churros para formar las piezas, quemarlas, pintarlas. Requiere de mucho trabajo, es un proceso largo que me permite dialogar de una manera diferente con mi obra. Construyo espacios personales”, señala.

EL COLEGIO EN SUIZA
* La Academia Internacional de Cerámica (AIC) está formada por más de 600 miembros
de 55 países.
* Propicia redes de trabajo e intercambio entre ceramistas, alfareros, artistas, diseñadores, escritores, coleccionistas, galeristas, curadores
y restauradores de todo el mundo.
* En septiembre de 2016, realizará su congreso bianual, esta vez en Barcelona, donde Paloma Torres presentará una nueva serie de piezas
en cerámica.


Si bien sus primeras obras son coloridas, ahora trabaja básicamente en blanco y negro. Éste último apareció luego de años de trabajar sólo en blanco, cuando inició un proyecto de un muro, aún inconcluso, que comenzó a trabajar con barro de Oaxaca. Luego probó mezclas de óxido de cobre con cobalto y manganeso, así como pintura directa sobre el material, hasta lograr una técnica propia.

Es la misma paleta de colores de sus textiles, en los que ha experimentado técnicas en tercera dimensión, en especial a partir de la pieza monumental Construyendo la lluvia, sobre la cual colocó una malla de bronce, similar al textil. Estas creaciones surgen a partir de ensayos fotográficos. Es el caso de la muestra Tramas urbanas, que se exhibe en Kuwait.

El año entrante, Paloma Torres viajará a Doha, Qatar, para exponer las piezas que realizó en el taller CaSa en San Agustín Etla, con Francisco Toledo, a partir de una serie de fotografías aéreas de la construcción de la Línea 12 del Metro. “Son textiles bidimensionales, lo que da la tercera dimensión es el dibujo; es como si fueran hiperrealistas”, explica.

Construir, concluye, es una forma de dejar testimonio de su tiempo. “Los museos conservan tepalcates de barro y eso me hace preguntarme ¿qué es lo frágil?, ¿qué es lo perdurable? Con el tiempo, los colores se van del papel o la tela, si les da mucho la luz. Aquí no, porque el color está quemado en alta temperatura y se va patinando, porque le van creciendo plantitas; le sale moho. Me gusta que la obra tampoco sea tan evidente, que se pueda mimetizar con el espacio”.