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DEPORTES

La casi imposible tarea de patrocinar un atleta en México

Fuera de los circuitos del futbol, en el país hay pocas posibilidades de patrocinar a un atleta. Los expertos aseguran que la Conade hace poco o nada para recaudar fondos vía patrocinios deportivos. 
Eduardo Bautista
13 mayo 2015 23:39 Última actualización 14 mayo 2015 5:0
Yareli Salazar es una de las promesas del ciclismo mexicano.

Yareli Salazar es una de las promesas del ciclismo mexicano.

La joven atleta mexicana Yareli Salazar no tiene dinero suficiente para comprar las ruedas de su bicicleta. Lo tendría si tuviera patrocinadores privados que la apoyaran. Aunque a sus 18 años fue medallista en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 y está entre las 10 mejores del mundo en ciclismo de pista, ninguna empresa ha querido apoyarla. Esto se debe a dos razones, según especialistas consultados por EL FINANCIERO: a la poca visión mercadológica de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y a la falta de estímulos fiscales para las empresas que quieran hacerlo.

“La Conade sabe que el dinero que le proporciona el gobierno federal no es suficiente para cubrir los gastos de sus atletas de alto rendimiento. La relación entre el sector privado y el deporte federado en México prácticamente no existe”, sostiene Alejandro Rojas, abogado experto en implementación legal de proyectos de marketing.

Cada rueda de la bicicleta de Salazar cuesta entre 40 y 50 mil pesos. Su casco, alrededor de seis mil pesos. Y aunque recibe una beca del programa Compromiso Integral de México con sus Atletas (CIMA), confiesa que no le alcanza.

“El CIMA es un fideicomiso que retomó la Conade de un programa español muy exitoso llamado Asociación Deportes Olímpicos, pero no ha sido bien aplicado. Tiene poca difusión entre las empresas y no promueve la unión entre sector empresarial y autoridades”, afirma Francisco San José, especialista en investigación de mercados deportivos.

Ni a la Conade ni al Comité Olímpico Mexicano (COM) les interesa hacer mercadotecnia para recaudar fondos, coinciden ambos entrevistados. “El COM sólo lo hace en situaciones muy puntuales, como cuando Guadalajara fue sede de los Juegos Panamericanos en 2011. Recuerdo que, en ese año Nissan apoyó tanto al comité organizador como al COM. Lo mismo deberían hacer con los deportistas cada año”, comenta San José.

Rojas sugiere que la Conade cuente con un cuerpo asesor en materia de marketing deportivo para implementar mejores mecanismos de financiamiento. “También las federaciones requieren de asesoría especializada, honestidad y muchas ganas de reunir fondos no gubernamentales para el desarrollo de sus programas. Existen hoy figuras como las asociaciones y las sociedades deportivas que hasta ventajas fiscales ofrecen”, indica el también coautor del libro El patrocinio deportivo. Sin embargo, San José asegura que éstas son insuficientes, pues el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no otorgan beneficios en términos de deducibilidad para las compañías que lo deseen.

Los expertos son claros: si México quiere figurar en el medallero olímpico debe emprender políticas que fomenten la recaudación de fondos a través de patrocinios. Sólo así, Yareli Salazar tendrá mayores oportunidades de continuar con su carrera.

“Hoy muchas federaciones viven en la ignorancia, el letargo y la pereza. Es mucho más fácil sentarse a recibir subvenciones gubernamentales ofreciendo poco a cambio o a veces nada, que ponerse a trabajar de la mano de una iniciativa privada que les exija resultados”, dice Rojas.