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La belleza da sentido al mundo: Joshua Bell

El músico estadounidense dirige desde 2011 a la orquesta británica The Academy of St. Martin in the Fields, con la que se presentará el sábado 6 y lunes 8 de junio en el Palacio de Bellas Artes.
Rosario Reyes
01 junio 2015 23:12 Última actualización 02 junio 2015 5:0
El poeta del violín comenzó a grabar discos a los 18 años y tiene bajo su nombre más de 40 álbumes. (Cortesía)

El poeta del violín comenzó a grabar discos a los 18 años y tiene bajo su nombre más de 40 álbumes. (Cortesía)

Joshua Bell dice que para él, lo más importante es crear belleza. “Yo la necesito en mi vida y el ser humano necesita la música para darle sentido a este mundo tan caótico”, opina el violinista vía telefónica desde Nueva York. “La música es mi religión, una forma de expresarme, de sentirme vivo en el mundo”.

El músico estadounidense dirige desde 2011 a la orquesta británica The Academy of St. Martin in the Fields, con la que se presentará el sábado 6 y lunes 8 de junio en el Palacio de Bellas Artes.

Con un repertorio que el mismo Bell describe como “grandes éxitos de la música clásica”, el prestigiado ensamble ofrecerá dos programas distintos: la obertura de Las bodas de Fígaro, de Mozart, el Concierto para violín en mi menor de Mendelssohn y la Sinfonía 3, Heroica, de Beethoven, en el primero, y la Sinfonía 1, Clásica, de Prokófiev, el Concierto para violín 1 en sol menor de Bruch (su favorito) y la Sinfonía 7 de Beethoven.

Bell, quien debutó a los 14 años con la Orquesta de Filadelfia, está al frente de la agrupación fundada en 1958 por Sir Neville Marriner, reconocida por su depurado sonido y por su labor didáctica, gracias al programa Outward Sound, con el que brinda charlas previas a las presentaciones y ensayos abiertos.

“Con una orquesta como ésta puedo explorar los colores de la música. Es como manejar un Ferrari, como tocar un Stradivarius”, afirma quien, por cierto, toca un Stradivarius Huberman de 1713 y utiliza un arco del siglo XVIII.

“Como violinista, por supuesto creo que es muy importante el repertorio para violín en la orquesta. Cuando dirijo, siempre incluyo piezas para el instrumento y creo que entonces, al dirigir, me convierto en un mejor músico”, agrega.

El poeta del violín comenzó a grabar discos a los 18 años y tiene bajo su nombre más de 40 álbumes. Ganador de premios como el Grammy, Mercury, Gramophone y Ecko Klassik, encabezó el año pasado la lista de Billboard con su grabación de la cuarta y séptima sinfonías de Beethoven. Apareció en la banda sonora de la película El violín rojo y acaba de musicalizar un documental estadounidense sobre el centenario de la Teoría de la Relatividad de Albert Einsten, que aún no se estrena.

Aunque es aclamado en sus presentaciones como un rockstar, afirma que no piensa en el reconocimiento. “Me siento muy feliz de que la gente responda a mi música, pero no lo hago por eso; quisiera dejar un legado”.

Su sueño, dice, es que más personas escuchen música clásica. “Sería bueno, por ejemplo, encabezar no las listas de clásico, sino el Top Ten de Billboard; que más gente conociera a Mozart, a Beethoven, pero también a Yo-Yo Ma y a Gustavo Dudamell. Para ello la educación es muy importante y por eso trabajo en programas educativos para jóvenes”.