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La banda no tiene trombón porque está desaparecido

Cutberto Ortiz sigue ausente. Es el trombón de la Banda de San Juan de las Flores. Él es uno de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que desaparecieron hace 2 años, en cuya historia se basa el cortometraje documental "Ya nadie toca el trombón".
Rosario Reyes
24 octubre 2016 21:54 Última actualización 25 octubre 2016 5:0
Ya nadie toca el trombón, de Hari Sama, aborda el caso de uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. (Especial)

Ya nadie toca el trombón, de Hari Sama, aborda el caso de uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. (Especial)

Mientras el trombón de la Banda de San Juan de las Flores permanezca en silencio, será porque Cutberto Ortiz sigue ausente. Él es uno de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que desaparecieron el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, en cuya historia se basa el cortometraje documental Ya nadie toca el trombón, de Hari Sama.

“Mi cine es humanista, pretende acercar a la gente a la empatía por el dolor ajeno”, dice en entrevista el realizador de El sueño de Lu, inspirada en el fallecimiento de su pequeña hija.

Sama filmó dos versiones de este cortometraje, una de poco más de tres minutos que forma parte de la cinta Ayotzinapa 26, realizada por iniciativa de Amnistía Internacional, y otra de 10 minutos que se ha exhibido de manera independiente, además de participar en diversos concursos.

“La metáfora más poderosa del documental es que mientras no haya Cutberto, no habrá trombonista, porque lo seguimos esperando. La desaparición de estos 43 jóvenes ha impedido el duelo de 43 familias que no han podido enterrar a sus muertos ni física, ni metafóricamente, porque no se conoce la verdad”, destaca.

En este país, dice, las tragedias nunca son lo suficientemente atroces y siempre pueden ser superadas por un nuevo acontecimiento y, sin embargo, ya nadie se sorprende.

“Hemos desarrollado una cierta frialdad respecto a lo que les pasa a los demás, parece que mientras no se acerque a tu núcleo más cercano no importa tanto; no hemos entendido bien que la ola va creciendo”, considera el director.

Por eso, insiste, su cine busca crear empatía con el espectador. “Trato de acercarlo a la parte más humana, desde lo cotidiano. La parte social, política, va a recaer en otros agentes que están mejor preparados que yo. Básicamente de lo que trata mi cortometraje es de la ausencia de Cutberto en su medio, en la que vemos la ausencia de nuestro hermano, nuestro hijo, nuestro compañero de banda”.

El pasado fin de semana, Ya nadie toca el trombón se presentó ​en el Festival Internacional de Cine de los Derechos Humanos en Glasglow, Escocia. Ha participado en el FIC UNAM, Ambulante, Guanajuato International Film Festival, Festival de Cine Documental Zanate y Zineleku. En noviembre, competirá en un certamen en París.