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Kyrgios, figura del tenis, fuera de control

El griego Nick Kyrgios llega al Abierto de Acapulco como uno de los mejores, pero su desempeño contrasta con su comportamiento negativo dentro y fuera de la cancha.
Alain Arenas
27 febrero 2017 1:19 Última actualización 27 febrero 2017 5:0
Kyrgios debuta hoy en el Abierto Mexicano de Tenis este lunes. (Ismael Ángeles)

Kyrgios debuta hoy en el Abierto Mexicano de Tenis este lunes. (Ismael Ángeles)

Giorgios Kyrgios emigró de su natal Grecia y se estableció en Canberra, Australia, a mediados de la década de 1990. En la región conoció a Norlalia, inmigrante de origen malayo, con quien se casó y tuvo tres hijos: Halimah, Christos y Nick, quien se haría aficionado al baloncesto y a los Celtics de Boston.

El último de ellos practicó basquetbol hasta los 14 años hasta que conoció el tenis, gracias a Christos, quien entonces jugaba en un club de la ciudad. Fue entonces que cambió de deporte y para 2012 se volvió profesional en el circuito de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP, por sus siglas en inglés). Dos años después obtuvo su primera gran victoria, al derrotar a Rafael Nadal en Wimbledon, gracias a sus 37 aces.

“Desde que era un juvenil demostró que podía ganarle a cualquiera. Primero fue Nadal, luego Roger Federer (Masters 1000 de Madrid, 2015). Tiene un gran saque, es potente y con muy buena dirección. Con éste logra someter a sus rivales, pero el problema del australiano no pasa por sus condiciones tenísticas, sino por su mente”, explica Jorge Lozano, ex tenista mexicano entre 1986 y 1995.

Kyrgios mencionó en un partido ante Stanislas Wawrinka en el Masters 1000 de Montreal, en 2015, que Donna Vekic, novia del suizo, se había acostado con el tenista australiano Thanasi Kokkinakis. Stan respondió en redes sociales horas más tarde y dijo que ni a su peor enemigo le diría algo así. Nick fue multado con 10 mil dólares por la ATP.

“Cuando hay un partido programado entre dos jugadores que tuvieron problemas previamente, el juez de silla les dice antes de empezar que no quiere que haya intercambios verbales negativos durante el juego. Es una medida de prevención para evitar conflictos”, dice Hugo Castillo, director técnico de la Federación Mexicana de Tenis (FMT).

En 2016, en el Abierto de Australia, Kyrgios le recriminó a James Keothavong, juez de silla del partido que perdió ante el checo Thomas Berdych, que había música en el estadio que lo distraía. El australiano se acercó hasta el centro de la cancha y le dijo al inglés que era un árbitro horrible.

“Las recomendaciones que deben seguir los jueces cuando hay jugadores indisciplinados, como Kyrgios, es que si hay un primer incidente deben llamarle verbalmente la atención. Si hay un segundo episodio deben quitarle un punto. Con un tercero les quitan un game y si se repite en una ocasión más, pierde el juego”, agrega Castillo.

El especialista señala que las sanciones se pueden extender por parte de la ATP o incluso por parte de la Federación Internacional de Tenis (ITF).

Además, advierte que Kyrgios –quien debuta hoy en el Abierto Mexicano de Tenis- podría recibir este tipo de recomendaciones durante el certamen, debido a la reiteración del comportamiento del jugador de 21 años.

“Su temperamento explosivo no le ayuda a enfocarse en su juego. No es como el de Jimmy Connors o Joe McEnroe, que les ayudaba a jugar con más intensidad. Kyrgios se desconcentra e incluso tiene un desempeño imprevisible cuando tiene esos arranques emocionales”, agrega Lozano.

El australiano también fue acusado en dos ocasiones de dejarse ganar. La última de ellas fue en la segunda ronda del Masters 1000 de Shanghái –que se disputó en octubre del año pasado- en el que hizo un saque displicente e incluso antes de la devolución de Misha Zverev, su rival, ni siquiera se esforzó en responderla. Cuando se dirigía a la banca, un aficionado le reclamó el comportamiento y él lo encaró.

El juez de silla lo llamó y le dijo que debía comportarse como un profesional. Pese a que se disculpó, la ATP lo volvió a multar con 15 mil 800 dólares (9 mil por falta de esfuerzo, 4 mil 500 por abuso verbal contra un espectador y 2 mil 300 por conducta antideportiva).

“Si logra modificar su comportamiento podrá dar ese último salto para estar entre los mejores cinco tenistas del planeta. Tiene como ventaja su juventud y sus capacidades físicas, pero no serán suficientes si no logra disciplinarse”, asegura Lozano.