AFTEROFFICE
culturas

Kóminik celebra bodas de plata con el cabaret y la música de posguerra

En el homenaje por sus 25 años en las tablas, que se realizará el 8 de septiembre en el Teatro de la Ciudad, Pedro Kóminik estará acompañado por la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Autónoma del Estado de México y el ensamble de jazz Mad Trío.
Pedro Kónimik en estos primeros 25 años de carrera no se arrepiente de nada, como dice la canción de Édith Piaf

Pedro Kóminik en estos primeros 25 años de carrera no se arrepiente de nada, como dice la canción de Édith Piaf. (Cortesía)

Pedro Kóminik celebra sus bodas de plata de trayectoria cual quinceañera: en el salón que quiere, con la orquesta, los músicos y las canciones que quiere, y vestido para la ocasión: un smoking con incrustaciones de piedras Swarovski.

En esta fiesta, que se realizará el 8 de septiembre en el Teatro de la Ciudad, organizada por Conaculta, el INBA y el Sistema de Teatros del DF, estará acompañado por la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Autónoma del Estado de México y por el ensamble de jazz Mad Trío, integrado por el baterista Mario García, el baterista Arturo Báez y el pianista Daniel Wong.

Investigador, actor serio y no tan serio, cabaretero, director de escena y contratenor, entre muchas cosas, siempre ha llevado su carrera de una forma honesta, coherente y lúdica; ha fusionado la música saliéndose de los cánones, aunque le cause escozor a los puristas.

“Me da mucha gracia cuando estoy con musicólogos serios que dicen que disfrutan mucho mi trabajo, pero que me la paso faltándole al respeto a los géneros; comprenderás que no duermo en las noches”, platica en entrevista Pedro Kóminik.

“Lo que creo que hace que el arte esté vivo es que sea nuevo, que la única manera de renovarse es no tenerle miedo al cambio; finalmente buscar la fusión entre géneros, épocas y estilos es abrazar el cambio”, considera.

El homenaje por sus 25 años en las tablas estará acompañado del lanzamiento del disco Así, grabado con la orquesta, Mad Trío y con arreglos del pianista Daniel Wong. Ninguna de las canciones las había grabado antes. Para Kóminik éste es un nuevo inicio, sólo que ahora se siente más libre para reírse y hacer más experimentos musicales.

Todas las piezas son significativas para él. Fueron escritas en la posguerra, época con la que siempre ha conectado emocionalmente al ser hijo de un inmigrante judío, pero no tienen una vena dramática, sino rinden tributo a la vida.

“Esta música de los años 50 se hizo para reconstruir el tejido social y para darle sentido a la gente después de la guerra, y en México estamos en guerra. Tienen el mensaje implícito de recuperación pero desde el gozo de la música”, opina el artista.

Este gozo lo llevará al escenario con piezas de diversos compositores, muchos de ellos icónicos, para revalorizarlos antes de que fueran caricaturizados: Édith Piaf, Judy Garland, Rita Hayworth, María Victoria, Tin Tán, Pedro Infante...

“Hay público que tiene años pidiéndome Over the Rainbow, pero no le había encontrado el sentido hasta que regresé al libro de Baum. Después de imaginar, de fusionar, de jugar, no temo volver a casa”.

Una de las canciones que interpretará solo, con Daniel Wong al piano, será Amorcito Corazón, inmortalizada por Pedro Infante. Con ella recuerda a su padre, fallecido hace dos años, cantándole a su madre mientras la perseguía.

También habrá cha-cha-chá y ritmos brasileños, instantes más sensuales con una mezcla de Rita Hayworth y La Pantera Rosa. Uno de los momentos más “alucinantes”, a decir de Kóminik, será cuando rinda tributo a Tin Tán con la interpretación de una pieza de la película los Aristogatos.

Celebrar 25 años acompañado de una orquesta de 60 jóvenes y ver cómo se alejan de la academia para swinguear con gozo ha sido una oportunidad de una en un millón, asegura Kóminik.

“Ponerlos a tocar un cha-cha-chá y decirles que Agustín Lara decía que la base de ese género era contemplar las caderas de una muchacha alejarse en una madrugada, y ver que esa metáfora los enloquece, es eléctrico”, dice.

Pedro Kóminik en estos primeros 25 años de carrera no se arrepiente de nada, como dice la canción de Édith Piaf con la que también celebrará una nueva etapa artística.