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Kati Horna, discreta y vanguardista

01 febrero 2014 10:7 Última actualización 11 diciembre 2013 5:54

 [Una mirada que debe verse porque dice mucho más de lo que las imágenes parecen dar a entender / Cuartoscuro]


 
 
Karla Zanabria
 
La vida y obra de la fotógrafa Kati Horna ha sido poco conocida salvo por algunos esporádicos acercamientos a su trayectoria. Tal vez por esta personalidad discreta su centenario natal, ocurrido el año pasado, pasó casi inadvertido para la mayor parte del público. Es por eso que el Museo Amparo, en colaboración con el Jeu de Paume de París, han decidido realizar un reconocimiento internacional a esta fotógrafa vanguardista destacando su creatividad artística y sus aportaciones en el desarrollo del fotoperiodismo y del fotorreportaje.
 
La muestra denominada Kati Horna (inaugurada hace unos días en Puebla) pretende realizar un extenso recuento de su obra permitiendo una revalorización y rescate de Horna, quien se inició en la fotografía a los 21 años en su patria, Hungría, influenciada por las vanguardias europeas de los años 30 (el constructivismo ruso, la escuela de La Bauhaus, el surrealismo, la nueva objetividad alemana).
 
En total se encuentran exhibidas poco más de 150 obras, la mayoría de ellas impresiones de época, de las cuales el 70 por ciento son inéditas o han sido escasamente divulgadas en el siglo XX. De manera paralela estarán expuestos documentos con fotografía personal de la artista y revistas en las cuales colaboró en Budapest, París, España y México. Estas piezas proceden del Archivo Privado de Fotografía y Gráfica Kati y José Horna, del Centro Documental de la Memoria Histórica, de Salamanca, así como de colecciones privadas.
 
A decir de los curadores de la exposición, Ángeles Alonso Espinosa y José Antonio Rodríguez, al mismo tiempo que se ha indagado la extensa producción tanto en Europa como en México, trataron de armar un mapa conceptual, artístico y rastrear su edición casi desconocidas en las que publicó.
 
En el primer apartado de la exposición se presenta una Kati Horna que adopta desde sus inicios la peculiar estética que la acompañaría a lo largo de toda su vida. De esa etapa se muestran collages y fotomontajes; la segunda parte se ha centrado en su trabajo realizado entre 1937 y 1939, época en la que se dedicó a documentar la Guerra Civil española. Comprometida con la causa anarquista, Kati Horna ingresó como redactora de la revista Umbral y participó en la revista de acción cultural al servicio de la CNT: Libre Studio, igualmente colaboró en Tierra y Libertad, Tiempos Nuevos y Mujeres Libres, todas publicaciones en las que ella desarrolló fotomontajes de carácter simbólico y metafórico.
 
En el último apartado de la exhibición se asienta su llegada a México, ocurrida en 1939 debido a la expansión del nazismo por Europa. Kati y su marido, el pintor andaluz José Horna se refugiaron en el Distrito Federal. Muy pronto su casa se convirtió en un espacio de encuentro al que acudieron artistas vinculados con el surrealismo (Leonora Carrington, Remedios Varo, Benjamin Péret y Edward James), del movimiento pánico (Alejandro Jodorowsky), así como la vanguardia artística, literaria y arquitectónica del momento (Mathías Goeritz, Germán Cueto, Pedro Friedeberg, Salvador Elizondo, Alfonso Reyes y Ricardo Legorreta), por citar algunos.
 
Kati Horna es, sin duda, una mirada que debe verse.