Károlyi, un apellido histórico en la gimnasia está en entredicho
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Károlyi, un apellido histórico en la gimnasia está en entredicho

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Károlyi, un apellido histórico en la gimnasia está en entredicho

En medio de graves acusaciones en torno a la formación de gimnastas en EU, el legado de los entrenadores Béla y Márta Károlyi también está en medio del escándalo.

Alain Arenas
03/01/2018

Béla y Márta Károlyi han entrenado a dos de las gimnastas más ganadoras de la historia: Nadia Comaneci (nueve medallas olímpicas, cinco de oro, en Montreal 1976 y Moscú 1980) y Simone Biles (cinco medallas olímpicas, cuatro de oro, en Río 2016). Sin embargo, su legado está en entredicho por los escándalos de violencia física –de los que han sido acusados por sus ex alumnas– y por el silencio que guardaron ante el abuso sexual de por lo menos 300 atletas por parte del exmédico de la Selección estadounidense Larry Nassar, quien fue sentenciado a 60 años de prisión el 7 de diciembre pasado.

Claudia Esteva –exgimnasta que tuvo algunos entrenamientos con Béla en 1982– asegura que el nombre de ambos entrenadores está manchado mientras la investigación no logre absolverlos de los señalamientos de violencia física. Mientras que en el caso de abuso sexual de Nassar –señala–, el matrimonio era parte de los integrantes de la Federación estadounidense que fueron culpables de no denunciar al médico.

“Algunos padres de familia también son responsables porque permitían todo a costa de que sus hijas se convirtieran en medallistas olímpicas. Es cierto que hubo abuso, por lo menos sicológico, por parte de los entrenadores, que pensaban que los maltratos impulsarían a que las gimnastas consiguieran sus objetivos”, menciona Esteva.

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Béla fue campeón infantil de boxeo en su natal Rumania. Cuando cumplió 16 años –en 1960– se inscribió en la Escuela Nacional de Gimnasia, en la que conoció a Márta, quien era una de las integrantes de la Selección del colegio. Al poco tiempo se convirtió en el entrenador de la escuela y tres años después se casaron. Al principio de la década de 1970 fueron fundadores del programa centralizado de gimnasia de Rumania, el cual detectaba a niñas con capacidades atléticas excepcionales para integrar el representativo nacional. Una de ellas era Comaneci.

En 1974, Béla se convirtió en entrenador adjunto del seleccionado y para los Juegos de Montreal 1976 saltó a la fama gracias a que Comaneci –quien era su alumna– se convirtió en la primera atleta de las Magnas Justas en obtener una calificación perfecta, por su ejecución en las barras asimétricas.

El entrenador fue nombrado único responsable del equipo para Moscú 1980 y sus pupilas respondieron por él. La delegación rumana ganó siete medallas –incluidas dos de oro de Comaneci en viga de equilibrio y piso– a las que se sumaron las ocho que consiguieron en la justa canadiense.

El matrimonio desertó de Rumania en 1981, cuando realizaba una gira por Estados Unidos. Recibieron asilo político y la invitación para entrenar a gimnastas estadounidenses en Houston. Aceptaron. Aquella decisión impulsó a que Béla fuera nombrado jefe de entrenadores la Selección nacional en 1988, cargo que mantuvo hasta 2001, cuando se retiró. A partir de entonces –y hasta la fecha– Márta ocupa ese puesto. En 19 años bajo la dirección de los Károlyi, Estados Unidos consiguió 49 medallas en las últimas ocho ediciones de los Juegos Olímpicos.

“Ambos fueron fundamentales para el éxito de la Selección, desde sus raíces hasta sus logros más recientes, pero recibieron ayuda de la estructura que tiene la Federación estadounidense, que está diseñada para captar a una gran cantidad niños talentosos. Los Károlyi serán recordados por ser de los mejores entrenadores de la historia, pero criticados por los métodos que implementaron con sus atletas para lograrlo”, concluye Esteva.