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Joyas en el tiempo, el arte de hacer relojes

Cuando la belleza y la perfección tecnológica se conjugan, un reloj se vuelve una joya cada vez más apreciada por los consumidores de América Latina y el Caribe, donde firmas de lujo como Jaeger Le-Coultre se han instalado en los últimos años.
Rosario Reyes
26 octubre 2014 23:32 Última actualización 27 octubre 2014 5:0
La firma tiene 80 boutiques en todo el mundo y su plan es llegar a 100 en el mediano plazo, explorando incluso nuevos territorios. (Cortesía)

La firma tiene 80 boutiques en todo el mundo y su plan es llegar a 100 en el mediano plazo, explorando incluso nuevos territorios. (Cortesía)

Atesorar el tiempo es más que medir su paso o guardar recuerdos. Cuando la belleza y la perfección tecnológica se conjugan, un reloj se vuelve una joya cada vez más apreciada por los consumidores de América Latina y el Caribe, donde firmas de lujo como Jaeger Le-Coultre se han instalado en los últimos años.

“Es un mercado con mucho potencial y en Jaeger-LeCoultre le estamos apostando a la expansión. Nos hemos desarrollado de manera muy eficaz en Latinoamérica. Es una zona en desarrollo y crecimiento importante, países como Chile, Brasil, Perú y México ansían recibir marcas importantes y de renombre”, afirma Loïc Florentin, el recientemente nombrado director general de la marca suiza, quien comparte en entrevista la historia de éxito de la tradicional relojera creadora del Reverso, un modelo insignia, asociado al hockey.

La firma tiene 80 boutiques en todo el mundo y su plan es llegar a 100 en el mediano plazo, explorando incluso nuevos territorios. El directivo asegura que en América Latina y el Caribe, los consumidores aprecian especialmente las grandes complicaciones de sus piezas y la tradición de más de 180 años de la casa relojera. México fue el primer mercado que abrieron en la región.

“Tenemos el ejemplo de Chile, donde inauguramos hace un par de meses, y nuestra próxima apertura en Perú. Nos motiva a crecer en la región y expandir nuestro mercado a estos países”, dice el directivo.
Creadores de precisas y sofisticadas máquinas con detalles como una elegante liviandad, Jaeger-LeCoultre ha hecho aportaciones a la relojería de lujo.

“Personalmente pienso que su gran legado al mundo de la alta relojería es la creación del Millionometre en 1844, un aparato para poder medir una micra de segundo. Sin embargo, la constante innovación de nuestros maestros relojeros para crear complicaciones año con año, es simplemente sorprendente, desde un Tourbillon Volante hasta un esmaltado sobre una pieza de alta complicación”, dice el directivo de la firma, ganadora del premio Alta Complicación en el pasado Salón Internacional de Alta Relojería (SIAR) México, por su nuevo modelo Master Ultra Thin Minute Repeater Flying Tourbillon (Hybris Mechanica 11).

Esta pieza tiene un valor incalculable, fuera del precio de venta.
“Es una combinación de todo, es admirar el arte relojero y el sentimiento o la experiencia que en ese momento te transmita una pieza al ponértela”, destaca Florentin.

“Tenemos una generación de Metiers d’ Arts que vigilan la herencia relojera de nuestra Maison, son verdaderos expertos y apasionados a quienes les lleva incluso cinco años desarollar un proyecto. El interés de la marca es seguir apoyando nuevos talentos en la alta relojería y así continuar con el legado que nuestro fundador, Antoine LeCoultre, nos dejó”.