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Joya automotriz para coleccionistas

Hace 40 años se dejó de producir un automóvil que revolucionó el mercado estadounidense y hoy se ha convertido en una pieza anhelada por coleccionistas.
Bloomberg
20 julio 2016 21:51 Última actualización 21 julio 2016 5:0
Es el auto que al principio Audi fabricó en secreto como forma de afirmar su individualidad de marca bajo la propiedad de Volkswagen. (Especial)

Es el auto que al principio Audi fabricó en secreto como forma de afirmar su individualidad de marca bajo la propiedad de Volkswagen. (Especial)

Esta es una forma segura de destacarse: compre un Audi 100. No el modelo más nuevo, sino de uno de hace décadas. El que tiene los anillos plateados de la firma de mayor tamaño y la carrocería más modernista, de entre 1968 y 1976.

Es el auto que al principio Audi fabricó en secreto como forma de afirmar su individualidad de marca bajo la propiedad de Volkswagen. En 1966, Auto Union, una fusión de cuatro automotrices alemanas que fue su predecesora inmediata, se transformó en una subsidiaria plena de Volkswagenwerk AG. Pero a la automotriz trasladada a la sede de VW en Ingolstadt se le prohibió crear su propio vehículo. El director de Desarrollo, Ludwig Kraus, rompió filas, y las primeras reseñas fueron tan positivas que VW decidió producirlo poco después de su debut.

El Audi 100 fue el primer modelo vendido en Estados Unidos. No es caro, no tiene mucha potencia, pero es raro: sólo seis coches del millón de modelos de colección asegurados por Hagerty son Audi 100.

“Si usted se topara con uno, sería una forma muy accesible de tener un vehículo único; es probable que sólo usted tenga uno así en los paseos donde están los conocidos o en las exposiciones de autos locales”, afirma Jonathan Klinger, vicepresidente de comunicaciones de Hagerty.

LA HISTORIA
“El Audi 100 se diseñó cuando las marcas de lujo europeas comenzaban a adquirir relevancia global”, dice Mark Dahncke, gerente general de comunicaciones de Audi. “Los grandes titanes estadounidenses estaban perdiendo relevancia por la escasez de gasolina y, para ser sinceros, por su diseño. El Audi 100 representó un paso hacia una solución europea: algo compacto, pero usable; manejable, pero funcional”.

Las líneas del tamaño de un cupé y el delicado techo tapizado se destacaron inmediatamente por encima de los modelos más pesados y potentes de acero que fabricaba Detroit en aquella época. A pesar de que los cuatro anillos en el logo de Audi representaban a las cuatro marcas de automóviles producidas por Auto Union en aquel entonces —Horch, Wanderer, Audi y DKW (Das Kleine Wunder, “la pequeña maravilla”)—, el cambio bastó para causar impacto. Los diseños de toda la flota moderna de la compañía pueden remontarse a este coche.

En los últimos años antes de su actualización en 1976, el Audi 100 ya venía con siete variantes y niveles de ornamentación distintos, más una versión cupé y otra sedán en Estados Unidos. Audi vendió más de 6 mil 500 unidades en el primer trimestre, más de lo que se esperaba, casi 800 mil en todo el mundo, y 300 mil en Estados Unidos durante los años de fabricación. Hoy existen menos de mil ejemplares aptos para circular en el país norteamericano, según Hemmings.

TOQUE ESPECIAL
Son raros porque eran prácticos: los compradores estadounidenses los adquirieron y manejaron hasta gastarlos. Además, como en aquella época no eran caros, no valía la pena restaurarlos en la mayoría de los casos.

En otras palabras: si ve uno, sáltele encima. Probablemente no le cueste mucho: a partir de tan sólo 4 mil dólares online en Estados Unidos, aunque un modelo en perfecto estado puede llegar a 62 mil dólares en el exterior. En ventas realizadas hace poco en Europa, versiones más recientes del sedán, que originalmente valían menos de 4 mil dólares, cambiaron de manos por aproximadamente 8 mil dólares. Los mayores valores de reventa para el sedán LS de dos puertas modelo 1970 rondan los 7 mil dólares en Estados Unidos, según Phil Skinner, editor senior del mercado de autos de colección de KBB.

“Ese auto conservará su valor”, agrega Klinger. “No espere grandes oscilaciones en ningún sentido, pero para quienes recuerdan esos vehículos cuando se los cruzan, se trata de un legítimo coche de colección”.