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José Luis Cuevas anuncia rompimiento con sus hijas

12 febrero 2014 4:25 Última actualización 13 junio 2013 20:4

[Cuartoscuro]


Notimex
 
El laureado artista plástico José Luis Cuevas (1934) ofreció hoy aquí una conferencia de prensa para aclarar la polémica desatada por su reciente hospitalización y en la que anunció el rompimiento con sus hijas Mariana, María José y Ximena, además de refrendar su amor por su esposa Beatriz del Carmen Bazán.

Acompañado de su abogada Catia Mardueño, su médico Alejandro Balbuena y su esposa Beatriz del Carmen, el pintor, dibujante, escritor, grabador, escultor e ilustrador mexicano aclaró lo que llamó "calumnias" por parte de sus hijas, a dos meses de haber dejado el nosocomio donde permaneció tres semanas por un cuadro infeccioso en vías urinarias y pulmones.

Lucido, fuerte, sonriente y hasta con un cigarro encendido en la boca -a pesar de que lo tiene prohibido-, el llamado "Niño terrible del arte mexicano", también se quejó de su hermano, el psiquiatra Alberto Cuevas, y dejó en claro que a sus hijas y a él no desea volverlos a ver.

En el Museo José Luis Cuevas, aseguró que desde su ingreso al hospital de Médica Sur y hasta su salida estuvo consciente y aclaró que fue su esposa quien lo llevó al nosocomio en una ambulancia, y desmintió que hubiera estado "muerto y secuestrado".

Subrayó que "estaba completamente lucido, hasta el día de hoy. Mi esposa fue la única persona que me acompañó. Ella le habló a mi hija Ximena, quien no acudió en ese momento sino después para armar un escándalo y decir muchas mentiras", dijo.

El artista señaló que en el hospital, que abandonó a mediados de abril, nunca recibió la visita de alguna de sus tres hijas y señaló que durante su hospitalización ellas se presentaron como las "víctimas".

"Se han presentado como víctimas, abandonadas, pero no se les abandonó en ningún momento", mencionó para enseguida dar paso a la lectura de un texto que escribió sobre la ingratitud familiar, fechado en febrero de 2005 y publicado en su entonces columna periodística titulada "Cuevario".

En dicho artículo, expuso que sus hijas le habían reprochado no darles dinero, que lo calificaban como un "pésimo pintor", que sus cuadros son "una porquería" y que su actual esposa, Beatriz del Carmen Bazán, "es una estúpida".

Cuevas reiteró que desde que contrajo matrimonio con Beatriz del Carmen Bazán ellas nunca han manifestado interés por verlo, e incluso reveló que a Ximena y María José les compró una casa para cada una en esta ciudad y en Francia.

Desde entonces, insistió el artista, no ha existido relación alguna con ellas porque nunca le han visitado.

"De vez en cuando hablaban por teléfono, pero con cierta agresividad, cosa que no tolero, y que no toleré incluso a los ataques que recibí en los años 50 cuando me opuse al muralismo mexicano y busque nuevos rumbos para el arte nacional", manifestó.

Cuevas declaró que esta disputa familiar se debe a que sus hijas están interesadas en su patrimonio. "Definitivamente, detrás de todo esto está la ambición por el dinero, el cual ya les entregué con las dos casas", refirió.

En cuanto a la denuncia penal por tentativa de homicidio contra quien resulte responsable, presentada por sus hijas ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), y la denuncia de hechos para tener acceso y voz en los cuidados médicos de su padre, Cuevas las califico como una "calumnia".

"Las denuncias son una mentira, una calumnia verdaderamente vil, que incluso puedo llevarlo a los tribunales pero no lo haré por la cercanía de parentesco que existe", expresó.
Al respecto, la abogada de Cuevas, Catia Mardueño, aclaró que la denuncia existe y fue levantada por abandono de persona adulta mayor, lesiones, secuestro y tentativa de homicidio, "pero es una denuncia que no está interpuesta directamente contra la Beatriz Bazán.

"Y hay una demanda interpuesta en la vía familiar para establecer un régimen de visitas, que desde luego el señor (Cuevas) ha sido privado de su capacidad como para decidir si él quiere o no las visitas, siendo una persona mayor de edad", comentó.

El grabador y pintor fue interrogado por los medios de comunicación respecto a si accedería a ver a sus hijas, a lo que contestó con un no.

"No las recibiré, definitivamente, ni tampoco a mi hermano Alberto, por haber dicho que estaba mal atendido. No les recibiré en lo más mínimo, ni a mi hermano de ninguna manera, por muy psiquiatra que sea, él cree que está por encima de la cultura nacional y no debe de ser", señaló.

En su oportunidad, el médico Alejandro Balbuena aseguró que Cuevas llegó al nosocomio por un cuadro de pulmonía, infección en vías urinarias e insuficiencia renal aguda.
Sostuvo que el cuadro en vías urinarias y pulmones está resuelto, y de la insuficiencia renal acotó que "sus condiciones son apropiadas y la intención es sólo vigilar su evolución clínica".

También dijo que durante el ingreso de Cuevas al hospital estuvo presente un grupo de médicos, entre ellos un psiquiatra, y "formalmente no se estableció un diagnóstico que mencionara que tuviera el Síndrome de Estocolmo".

En ese momento, de manera sorpresiva apareció en el encuentro con la prensa Ximena Cuevas, la hija de artista, quien se acercó hasta su padre para abrazarlo, darle un beso y decirle que lo quería mucho.

Ante la mirada de representantes de los medios de comunicación y asistentes a la sala de "Los siameses" del museo, el creador de "La giganta" rechazó a su hija, a quien le dijo que no lo besara.

"No beses, no quiero, me has calumniado en la prensa. Es horrible, me vi incapacitado y tomaste decisiones, y eso es un insulto a mi integridad física e intelectual", dijo el artista a su hija, quien no dejó de abrazarlo.

La artista visual le expresó que sólo deseaba verlo, "es lo único", a lo que su padre respondió: "eso no se va a poder".

"Ve me a los ojos", le insistió ella, mientras el pintor le dijo que tomara asiento, no obstante, Ximena lo mantuvo abrazado.

"Lo único que pido es verte, desde hace 10 años, ese es mi crimen y ese es mi pecado y te quiero ver porque te amo", expresó ella, al tiempo que le pidió cinco minutos, lo que cuevas rechazó.

Enseguida, Cuevas dejó en claro que no habrá reconciliación con su familia, porque "es como si se me hubiera preguntado en la época: ¿Te reconciliarías con el Muralismo mexicano si te encargaran un mural?, por supuesto que no", finalizó.