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José Buil, al rescate
del héroe

José Buil busca rescatar al héroe nacional, pues asegura que en el cine mexicano ya no hay héroes, no como El Santo. Ahora en la pantalla ya no está tan claro quiénes son los buenos y quiénes los malos. Lamenta cómo figuras como el Chapo Guzmán o Pablo Escobar son tratados como personajes admirables en las series televisivas actuales.
Rosario Reyes
19 octubre 2015 22:44 Última actualización 20 octubre 2015 4:55
José Buil

La versión cinematográfica del libro de Francisco Hinojosa, "La fórmula del doctor Funes", se estrena el próximo 6 de noviembre. (Especial)

A José Buil no le interesa la lucha libre, pero sí el arquetipo del héroe, y reconoce que en el ring como en el cine, que es su vida, lo que se da es un encuentro del bien contra el mal. Recuperar al héroe -una figura que hoy, considera, está en crisis-, es una tarea que ha emprendido desde que inció su carrera cinematográfica.

“Mi tesis del CCC se llama Adiós, adiós, ídolo mío y la hice con El Santo, pensando que teníamos que renovar al superhéroe, no al cine de luchadores, que ya no se puede revivir -eso quedó demostrado en el libro ¡Quiero ver sangre!, de José Xavier Návar y Raúl Criollo-. Las películas quedaron como quedaron y yo no quería rescatar al género, pero sí tenía la pretensión de hacer una buena película de clase B. Era mi ópera prima, yo era un cineasta con aspiraciones y todavía tenía esperanzas”, recuerda el entrevistado en sus oficinas de los Estudios Churubusco.

Cuenta que si en 1989 filmó La leyenda de una máscara lo hizo precisamente para recuperar en México la figura de un héroe nacional, e inspirado en El Santo, a quien entrevistó a finales de 1970 en su propia casa, para la revista Su otro yo. Como para la película no podía utilizar al personaje por cuestiones de derechos de autor, creó al Ángel enmascarado, un luchador que vive en un mundo de fantasía, aunque inserto en la realidad.

Pero en el cine mexicano ya no hay héroes, no como El Santo, sostiene. Ahora en la pantalla -como en la realidad- ya no está tan claro quiénes son los buenos y quiénes los malos, observa el cineasta, quien lamenta cómo a causa de la producción a destajo de series televisivas sobre narcotráfico, figuras como el Chapo Guzmán o Pablo Escobar son tratados como personajes admirables.

Pietaje de una vida
José Buil es periodista y director de cine, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica. Trabaja desde 1987 con su compañera, la también cineasta Marysse Sistach.

Su primera cinta como director es La leyenda de una máscara (1989), a la que siguieron Anoche soñé contigo, La línea paterna, El cometa, la trilogía compuesta por Perfume de violetas, Manos libres y La niña en la piedra, El brassier de Emma, Lluvia de luna y La fórmula del doctor Funes.

La seducción que ejercen los villanos en el espectador no es nueva, advierte. “En la historia del cine se han hecho muchas películas sobre gente malvada, ahí tienes El padrino, Casino, Goodfellas, que son protagonizadas por mafiosos y, como espectador, estás preocupado por lo que les pase. También pasaba con Hitchcock, estabas preocupado por el malvado en Psicosis”, advierte. Lo cuestionable es que quienes sean ensalzados en la pantalla, sean personajes tomados de la vida real. Y es en la cotidianidad donde, para Buil, se encuentran los héroes en estos tiempos.

“A los mismos cineastas nos encanta decir que el cine es un espejo de la realidad, pero me parece que es un espejo bastante deformado. La realidad no es fácil, pero sí prevalece la bondad y yo creo que es evidente que hay más buenos que malos. Sí creo en las personas y, sobre todo, después de filmar La fórmula del Doctor Funes, creo en los niños. Creemos más en el futuro y queremos para los niños que nos rodean lo mejor que se pueda, no queremos este país horrible de película de Luis Estrada, eso está cabrón”.

La versión cinematográfica del libro de Francisco Hinojosa, "La fórmula del doctor Funes" (considerado un long seller de la literatura infantil, pues se acerca a su vigésima reedición), se estrena el próximo 6 de noviembre. La cinta narra la historia de un científico que inventó una pócima capaz de devolver a la niñez a quien la toma; pero ésta es robada por el mavado Doctor Moebius, quien al beberla de forma equivocada, en vez de convertirse en un chiquillo se tansforma en burro.

El director de la trilogía integrada por Perfume de violetas, Manos libres y La niña en la piedra, cintas que abordan la juventud y la violencia, aún no tiene fecha de estreno para su más reciente filmación: "Los crímenes del mar del norte", un filme inspirado en notas periodísticas sobre el asesino serial Goyo Cárdenas, quien en agosto de 1942 comenzó a estrangular mujeres en la Ciudad de México.

Su siguiente proyecto es filmar una comedia cuyo guión ya está escrito. “Me gustan también las películas ligeras y me encantaría poder llegar a la poesía en el cine. A lo mejor se puede llegar a la poesía por el lado feo, pero también por la belleza, como cuando hice La línea paterna, basada en trabajos de mi abuelo, y yo estuve muy conmovido trabajando en el rescate de esas cintas, sentí que alcancé a decir algo que estaba más allá de lo que yo razonaba, algo que viene del instinto”.