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John Wall, de la orfandad a estrella de la NBA

El basquetbolista John Wall superó la muerte de su padre y un pasado criminal, para convertirse en estrella de los Wizards de Washington, y hoy buscará darle el pase a la Final de la Conferencia Este de la NBA.
Alain Arenas
14 mayo 2017 23:6 Última actualización 15 mayo 2017 5:0
Wall dijo en febrero pasado que si no se hubiera sido por el basquetbol estaría en las calles o en la cárcel. (Alejandro Gómez)

Wall dijo en febrero pasado que si no se hubiera sido por el basquetbol estaría en las calles o en la cárcel. (Alejandro Gómez)

La última vez que los Wizards de Washington avanzaron a la final de la Conferencia Este fue en la temporada 1978-79. En la ronda previa derrotaron en un séptimo partido a los Hawks de Atlanta, lo que les permitió ubicarse entre las cuatro mejores franquicias de la NBA. Treinta y nueve campañas después se encuentran cerca de repetir la clasificación, gracias a que un triple de John Wall les permitió forzar un séptimo juego ante los Celtics de Boston.

No fue raro que Wall mantuviera con vida al equipo de la capital estadounidense. Es el jugador con mejor promedio por partido en puntos, asistencias, robos y minutos en la duela. Su desempeño fue fundamental para que en la presente temporada la franquicia se recuperara de un inicio de cinco triunfos en 33 juegos y terminara con marca de 49-33.

Pero no siempre tuvo un camino fácil. Antes de que el movedor de balón se convirtiera en la estrella de Washington, superó una etapa plagada de problemas con la justicia en la que estuvo involucrado John Wall, su padre.

Antes de que el menor de los Wall cumpliera un año, según una historia publicada por el Washington Post en febrero de 2010, John Sr. fue arrestado y encontrado culpable en septiembre de 1991 por el Departamento de Policía de Raleigh, Carolina del Norte, de asaltar con un arma de fuego al encargado de una tienda de conveniencia.

No era su primer delito, de acuerdo a los informes policiales. Anteriormente había estado en la cárcel por otro robo con violencia, posesión de arma de fuego y por el asesinato en segundo grado de un ama de casa de 26 años, a la que le disparó en la cabeza.

El muchacho visitó todos los fines de semana, durante siete años, a su padre.

Wall Sr., de acuerdo a una nota publicada por el portal ESPN en 2010, fue puesto en libertad en 1998, luego de que se le detectara cáncer de hígado en etapa terminal. Un año después del diagnóstico, la familia realizó una visita a White Lake, Carolina del Norte, en la que padre e hijo pudieron platicar.

Wall Sr. le aconsejó al muchacho que no siguiera su camino, que debía de estudiar y posteriormente ingresar a la universidad. En el último día del viaje, el ex convicto fue encontrado muerto en la tina del baño, producto de una hemorragia intestinal. El niño apenas tenía 9 años.

El pequeño encontró refugio en el basquetbol, en el que se ganó la reputación de buen jugador, pero indisciplinado. Repitió el segundo año de secundaria por bajas calificaciones, hasta que en 2007 se inscribió en el programa Reebok All America, que juntaba a los mejores prospectos del basquetbol menores de 18 años.

El joven brilló y John Calipari, entonces entrenador de la universidad de Kentucky, le ofreció una beca para jugar en el colegio, a partir de la campaña de 2009.

Antes de que se integrara al equipo, los medios estadounidenses publicaron que había sido acusado de allanamiento de morada, delito por el que fue condenado a pagar 75 horas de servicio comunitario. Él aceptaría más tarde que estuvo involucrado en robo de vehículos. “He estado en un montón de cosas indebidas, más de las que se pueden imaginar”, aseguró.

Calipari lo aceptó en el equipo, pese a su incidente. Wall recordó el consejo de su padre y corrigió su comportamiento en Kentucky. Fue el jugador que más puntos promedió por partido, pese a que disputaba su campaña de novato y tenía al lado a futuras estrellas de la NBA, como Eric Bledsoe (Phoenix) y DeMarcus Cousins (Nueva Orleans). Su rendimiento llevó al colegio a convertirse en la segunda mejor escuela de Estados Unidos.

En 2010, con apenas 20 años, entró al Draft de la NBA. Los Wizards lo eligieron con la selección global número uno. No fue una decisión equivocada. Desde su primera campaña dio resultados. Se convirtió en el primer jugador de la historia en ganar el premio al mejor novato en cuatro meses consecutivos. En su sexto juego como profesional consiguió su primer triple-doble (doble dígito en puntos, asistencias y rebotes), en un juego contra Houston.

La presente campaña es la mejor de su carrera en cuanto a puntos, asistencias, robos, disparos al aro y porcentaje de encestes. También es en la que menos faltas personales ha cometido.

Wall dijo en febrero pasado que si no se hubiera sido por el basquetbol estaría en las calles o en la cárcel. Pero sin él, los Wizards estarían lejos de jugar, esta noche, su partido más importante en los últimos 40 años.