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Joan Sebastian, poeta inmortal

"Eternamente recordaremos su amor, gran sensibilidad y ejemplo. Te amaremos siempre, siempre... Poeta inmortal", compartió en comunicado la familia Figueroa. Amigos, familiares y admiradores dan el último adiós a Joan Sebastian en el rancho La Cruz de la Sierra, en Teacalco, Guerrero.

Joan Sebastian inició su carrera en Chicago, aunque se consolidó como un ídolo musical en México. Autor de grandes baladas, rítmicas canciones rancheras y corridos, mezclaba en sus canciones una musicalidad refinada y letras directas, que se convirtieron en éxitos tanto en su voz, como en la de otros intérpretes.

El sello distintivo de Joan Sebastian se basa, dice el crítico musical José Xavier Návar, en la melodía del pop. "Él vivió muchos años en Estados Unidos y seguramente era aficionado al pop, es uno de los pocos artistas que ha logrado incorporar valores melódicos del pop americano a la canción mexicana".

Návar destaca los temas Un idiota y Tatuajes como dos ejemplos de esta integración del pop a la propuesta de Joan Sebastian. "Era buen letrista, buen intérprete y tenía ese tino, algo especial que no se le da a mucha gente, de poder jugar con el pop moderno y adaptarlo a su estilo", advierte.

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El último adiós

“Hoy partió serenamente, rodeado por nosotros, su familia. Fue un guerrero con alma poética, que luchó hasta el final. Él está descansando, pero a través de su voz y sus composiciones se quedará para siempre en nuestros corazones", dijo en un comunicado la familia Figueroa.

"Tiene melodías muy bien trabajadas, muy bien pensadas, con ganchos que son muy agradables de oír, eso no lo logra mucha gente, ese tipo de química con el público. Sus canciones se pueden tararear muy fácilmente aunque no te las sepas, esa es su virtud".

Por otro lado, el poeta Jacobo Mina, analiza la letra de uno de los clásicos del cantautor guerrerense, Tatuajes. Suena un bolero ranchero y su eco hace más evidente la soledad de la habitación, una de tantas en un edificio o una vecindad de cualquier ciudad de la república, que para esos somos mexicanos, para sufrir. "Tatuajes de tus besos llevo en todo mi cuerpo…". Cuántos recuerdos puede uno llevar uno sobre la piel sin que éstos te pesen, sin que nos asfixien y nos inunden en añoranzas. Uno siempre huye cuando se apagan los inestables y rebeldes fuegos efímeros del voluble amor.

"A petición de tu orgullo me iré" el poeta, el cantor, el músico toma sus cosas, el poeta siempre tiene sus cosas a la mano porque sabe que en cualquier momento tiene que partir (aún no comprendo a los poetas que viven siempre en el mismo lugar). A fin de cuentas ni ella ni él fueron los culpables, sino su otra personalidad, ese ser que a veces se despierta con la menor provocación (me entiende Mr. Hyde).

"Se me hizo vicio ver tus ojos respirar tu aliento…". Es difícil tratar de hablar de una canción de la que hay que sentir, como toda la música popular, y no rebuscar lo excelso, lo popular tiene ese encanto de ser sincero e imperfecto, por es uno tiene que dejarse arrastrar por lo que el compositor nos propone. La música popular no debe analizarse, debe disfrutarse… o sufrirse.

Tras el deceso del cantautor, Sony Music compartió un comunicado de la familia Figueroa en el que despiden al Rey del Jaripeo con amorosas palabras.

"Hoy partió serenamente, rodeado por nosotros, su familia. Fue un guerrero con alma poética, que luchó hasta el final. Él está descansando, pero a través de su voz y sus composiciones se quedará para siempre en nuestros corazones. Eternamente recordaremos su amor, gran sensibilidad y ejemplo. Te amaremos siempre, siempre... Poeta inmortal".

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