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Joan Rivers, la infeliz reina de la mordacidad

La comediante Joan Rivers hizo de su vida y de su muerte un gran espectáculo cómico, ácido y dramático, pero al final se rio de todos sus detractores. Más allá de haber sido la conductora de alfombra roja, la incisiva y despiadada policía de la moda de Hollywood, ella fue pionera de las mujeres comediantes en Estados Unidos.
Myrna I. Martínez
29 diciembre 2014 22:50 Última actualización 30 diciembre 2014 5:0
“Toda mi vida es una broma”, solía decir la comediante nacida en Brooklyn en 1933. (AP)

“Toda mi vida es una broma”, solía decir la comediante nacida en Brooklyn en 1933. Falleció el pasado 4 de septiembre a los 81 años. (AP)

Joan Rivers hizo de su vida y de su muerte un gran espectáculo cómico, ácido y dramático, pero al final se rio de todos sus detractores.
Más allá de haber sido la conductora de alfombra roja, la incisiva y despiadada policía de la moda de Hollywood, ella fue pionera de las mujeres comediantes en Estados Unidos.

Pero la gente fue poco agradecida con una de las primeras en hacer stand-up comedy femenino, parecía ensañarse con ella por sus cientos de cirugías y por su edad. Rivers decía no importarle, hasta que terminó con tristeza su participación en el programa The Roast Comedy en 2008.

Detrás de las cámaras confesó estar molesta con ella misma por haber aceptado “mucho dinero” a cambio de ser humillada. Había dedicado 40 años a la actuación, y la gente sólo veía su rostro como un experimento de bisturí.

“Toda mi vida es una broma”, solía decir la comediante nacida en Brooklyn en 1933. A finales de los 50 empezó a hacer obras off Broadway, una de ellas fue una versión de Driftwood en la que interpretó el papel de la novia de Barbra Streisand. Desde entonces a Rivers ya le gustaba desafiar “lo establecido”.

En ese tiempo empezó a realizar stand-ups en pequeños clubes junto con otros comediantes de esa generación, entre ellos Bill Cosby, quien la apoyó para que ingresara en 1965 al programa nocturno más importante de ese tiempo, The Tonight Show, con Johnny Carson.
Su carrera despegó y se convirtió en la comediante predilecta de los espectadores, a pesar de hacer bromas sexuales y de otros temas vetados en la televisión machista de ese momento.

La vida de Rivers no siempre fue un gran espectáculo de comedia stand-up. Tras 20 años exitosos con Carson, en 1986 la cadena Fox le ofreció la oportunidad de convertirse en la primera mujer en tener su propio late show. Ella aceptó de inmediato, pero esa decisión le costaría no sólo su amistad con Carson, sino que también cobró la vida de su esposo.

Edgar Rosenberg, quien formaba parte de la producción, comenzó a tener problemas con el equipo y después de 11 capítulos fue despedido. Cinco meses después se suicidó. Rivers fue una mujer incansable, así lo muestra el documental Joan Rivers: A piece of work, un año en la vida del icono de la comedia. Este íntimo retrato fue filmado durante 2008, un mal año en su carrera. Después de haber sido la reina y pionera de la red carpet, de haber ganado un Emmy, estaba casi olvidada y sin trabajo.

Esta cinta, además de acercarse a su lado sensible, muestra a una workaholic: durante 30 años escribió todos sus chistes en tarjetas, las clasificaba y archivaba. “La actuación es una cosa sagrada para mí, no voy a dejar que nadie me lastime con eso”, dice en el documental.

Después de ganar el reality Celebrity Aprentice, Rivers regresó a la cima en 2010 con su programa Fashion Police y nunca volvió a bajar de ella. La comediante falleció el pasado 4 de septiembre a los 81 años, mientras se realizaba una cirugía de cuerdas vocales.

Su funeral fue igual de espectacular que su vida: una gran alfombra roja con un desfile de artistas y un acto fúnebre que terminó con Hugh Jackman interpretando la canción Quiet Please, there’s a Lady on Stage.