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CULTURAS

Javier Marías contra la era de la desustancialización

'Berta Isla', la novela que el escritor español presentó ayer en Madrid, se ubica en las décadas finales del siglo XX, en la que sus personajes fluctúan entre la fragilidad y la tenacidad de su amor.
Redacción | Agencias
05 septiembre 2017 23:16 Última actualización 06 septiembre 2017 5:0
Javier Marías

(Especial)

Enmarcada en el mundo del espionaje, Berta Isla -la novela que el escritor español presentó ayer en Madrid- es una historia de amor que sucede entre 1969 y 1995.

Javier Marías ubica su ficción en las décadas finales del siglo XX, antes de la banalización que observa en la sociedad actual.

“El tipo de conflictos, ambigüedades e intensidades que a mí me interesan son anteriores. La gente ya no es tan así, se ha producido, una desustancialización, una superficialidad que tiene que ver con las prisas y una falta de atención que empieza a ser endémica”, afirmó.

“Hace 20 años, uno no salía a la calle y veía a un señor de 70 años haciéndose una foto de su propia oreja”, agregó Marías. Esa es la razón por la cual sus dos últimas novelas no son contemporáneas a la época en la que las escribió.

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Berta Isla
SOBRE LA ADICCIÓN A LA ESPERA
Título: Berta Isla
Editorial: Alfaguara
Año: 2017
Precio: Por salir


“Como no estoy dispuesto a escribir novelas bobas sobre tonterías de la vida diaria, me sigo interesando por cosas que le interesaban a la gente en el siglo XVII o XIX, o en 1995”.

El título saldrá en 13 países y se unirá a la bibliografía del autor de Los enamoramientos, un título que está traducido a 44 idiomas.

La novela inicia cuando los dos protagonistas, Berta Isla y su marido, Tomás Nevinson, tienen 20 años. Son dos jóvenes manipulables y asustadizos, dice Marías, cuando él es reclutado para el espionaje.
A propósito de la facilidad con se puede influir en la juventud, Marías recordó los recientes atentados de Cataluña. “Los ejecutores eran jóvenes, mientras que los que no dan la cara son mayores, convencen y abusan de la credibilidad de la juventud”.

La novela plantea la moralidad de la práctica del espionaje a través de Berta Isla, quien, pensando que llevaría una vida convencional, se encuentra casada con un hombre con el que tiene una convivencia intermitente y del que conoce muy poco. Entre la fragilidad y la tenacidad de una relación amorosa condenada al secreto, aparece un tema que ha cautivado al autor: “los que se van y los que esperan”.

En esta entrega, Marías reflexiona sobre esa obsesión. “Cuando uno vive largo tiempo en la espera de algo y esa espera llega a su fin, a menudo es difícil dejar de vivirla; la espera tiene algo de adictivo, supone que todo está todavía abierto, todas las posibilidades o las posibilidades contrarias: la que uno cree que sería ideal y la nefasta, todo está sin definirse.

Para mucha gente es angustioso vivir en la espera, pero hay quien después añora el periodo en el que todo era posible”.