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Iván Reséndiz, voz mexicana en los Niños Cantores de Viena

Desde hace cuatro meses convive con niños proveniente de todos los rincones del planeta, incluyendo a Antonio López Ríos, el otro mexicano que se integró a la misma institución musical, en septiembre de 2012.
Alfonso Meza
17 julio 2014 21:21 Última actualización 17 julio 2014 21:23
Hijo único de un matrimonio de arquitectos, Iván Reséndiz está por cumplir 11 años el próximo 25 de julio. (Braulio Tenorio)

Hijo único de un matrimonio de arquitectos, Iván Reséndiz está por cumplir 11 años el próximo 25 de julio. (Braulio Tenorio)

“A veces se despierta a las 2 de la mañana y se alista para estudiar. Entonces me acerco a él, y le digo: duérmete, Iván, todavía falta mucho para que amanezca”, cuenta Rocío Revuelta al describir una de las reacciones que deja el cambio de horario de siete horas entre Austria y México para su hijo, Iván Reséndiz Revuelta, uno de los dos niños mexicanos que integra el afamado coro de los Niños Cantores de Viena.

Conformado por chicos de entre 8 y 12 años, Die Wiener Sängerknaben es una de las agrupaciones musicales más prestigiadas alrededor del mundo desde su fundación en 1498, por iniciativa de Maximiliano I. Y ahora, el ensamble vocal concede a Iván unas vacaciones antes de su concentración en Viena de cara a su próxima gira en México.

Hijo único de un matrimonio de arquitectos, Iván está por cumplir 11 años el próximo 25 de julio y reconoce que una guitarra le cambió la vida cuando su padre, Omar Reséndiz, le regaló el instrumento después de mucho pedírselo. Tenía 7 años.

Iván practicó natación, clavados, box e incluso estudió otros idiomas antes de llegar a la música. Todo lo hacía bien, pero su papá y yo lo notábamos con ganas de hacer algo más; todo eso no lo llenaba del todo. Entonces Omar le regaló una guitarra y fue ahí cuando vimos que tenía un verdadero interés por la música”, relata Rocío, quien acompaña a su hijo por la travesía del canto desde que se mudó a la capital austriaca, en febrero de este año.

Fue así como el pequeño ordenaba su vida entre el British Council, para tomar lecciones de inglés, y el Liceo Franco Mexicano, donde estudió hasta quinto año de primaria y aprendió francés. Sin embargó, toda su atención se volcó en partituras y notas musicales al ingresar al Conservatorio Nacional de Música en 2011, donde recibió clases de canto bajo la tutela de las maestras Teresa González y Blanca Olea.

Su arribo al coro fue posible luego de aprobar la audición, en la que interpretó La Nuit, una de las canciones de la cinta Los Coristas. Iván permaneció una semana en las instalaciones donde finalmente recibió la noticia de ser uno de los 100 integrantes el coro, como soprano dos. Divididos en cuatro agrupaciones de 25 voces cada uno, Iván pasó a formar parte del coro Schubert, en el que alterna presentaciones con los otros tres ensambles: Haydn, Mozart y Bruckner.

“Recibí la noticia de aceptación un viernes a las 4 de la tarde y me sentí feliz. Dejé salir mi emoción en un grito escandaloso y salté un buen rato, de felicidad”, detalla Iván, quien desde hace cuatro meses convive con niños proveniente de todos los rincones del globo, incluyendo a Antonio López Ríos, el otro mexicano que se integró a la misma institución musical, en septiembre de 2012.

Acerca de sus actividades, Iván refiere la disciplina que hay al en el internado: “Me despierto a las 7:00 de la mañana. Entre 7:30 y 11:00 voy a clases, de 11:00 a 13:00 estudio coro. Ya en la tarde, entre 14:30 y 18:00 tengo escuela otra vez y después tres horas libres. Todo en un internado donde se incluyen clases normales de lunes a viernes, porque los sábados tengo coro de 8:00 a 11:00 de la mañana; los domingos son libres”.

Por ahora Iván se concentra en sus estudios, porque en un futuro le gustaría ser solista, tenor o director de un coro. Con sus compañeros de estudios se comunica en inglés, francés, pero sobre todo alemán, idioma que estudia durante su estancia en Viena y donde se prepara para la gira que tendrá en México a partir de septiembre.

“Mucha gente cree que los coros sólo cantan música clásica, y en muchas partes lo clásico es sinónimo de aburrido, pero no es así. El coro de los Niños Cantores interpreta música de Queen, de The Beatles, y las interpretaciones son bellísimas, quizá por eso no dábamos crédito al hecho de tener un hijo en el coro de Viena, pero ahora el apoyo es incondicional”, concluye Rocío Reséndiz.