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Isela Vega, una actriz con ideas claras; vota por la libertad

La primera actriz Isela Vega critica la apatía social y la estructura política, es una mujer de ideas claras, franca y hasta visionaria. Hace más de 30 años habló de la ausencia de padre en la sociedad mexicana. Su última película "Las horas contigo", ópera prima de Catalina Aguilar Mastretta, se estrena este 5 de febrero.
Rosario Reyes
02 febrero 2015 21:32 Última actualización 03 febrero 2015 5:0
Isela Vega se califica como hippie, que sigue apostando por el amor. (Cortesía)

Isela Vega se califica como hippie, que sigue apostando por el amor. (Cortesía)

“Todos los días hay noticias terribles y yo cada vez soy más propensa a la s emociones, lo paso muy mal”, dice la actriz Isela Vega, protagonista, con María Rojo y Cassandra Ciangherotti, de Las horas contigo, ópera prima de Catalina Aguilar Mastretta, que se estrena este 5 de febrero. “Soy adicta a las emociones, es un defecto profesional. Pero he estado pensando que uno con su trabajo trae un rato de alegría al espectador, un desahogo de emociones para mitigar un poco los tiempos que estamos pasando”, sostiene.

Vega, quien participó en el plantón de 47 días que hizo Andrés Manuel López Obrador tras el proceso electoral de 2006, es una mujer de ideas claras; franca y hasta visionaria. Hace más de 30 años habló de la ausencia de padre en la sociedad mexicana. Actualmente millones de mujeres se han convertido en jefas de familia y en líderes en cualquier ámbito laboral.

En esta nueva cinta, tres mujeres de distintas generaciones se replantean su forma de relacionarse entre sí, ante la inminencia de la muerte. La maternidad juega un papel fundamental en el guión.
“Desde hace muchos años se veía venir esa ausencia del hombre en las familias”, asegura Isela. “Y también se hablaba de una explosión demográfica que ya tenemos. Teníamos temores sobre la forma de hacer política y esos temores se han cumplido. Hemos creado un monstruo, tenemos varias instituciones atroces, obsoletas. No se puede hacer verdadera política sobre la base de la corrupción; la ética y la lealtad no existen”.

Símbolo de una época
No pasó mucho tiempo para que la primera latina en aparecer en la revista Playboy y protagonista en varias películas eróticas fuera reconocida como actriz de carácter, con su primera nominación al Ariel por Las reglas del juego, de Mauricio Walerstein, en 1971. Comenzó su carrera como modelo, luego filmó Las pirañas aman en cuaresma y Las golfas. Las enseñanzas de Seki Sano salieron pronto a relucir en aquella joven que vino de Sonora sin mayores planes y decidió quedarse en la Ciudad de México, en donde su vida cambiaría radicalmente.

Poco tiempo después de sus primeras actuaciones se convirtió en una verdadera sex symbol. Al mismo tiempo fue protagonista de un gran momento trascendental del México del siglo XX: la oleada estudiantil. “Era un movimiento de libertad muy importante, porque sí veníamos de una opresión espantosa. En el 68 ensayaba en el teatro El Granero. Me tocó vivir todo aquellos días de las protestas de los jóvenes. Pero desde antes participé en movimientos por la libertad. Fui hippiteca, como nos llamábamos. Luego apoyé la liberación femenina. Yo había sufrido una opresión muy fuerte. Nos reprimían el vecindario, la Iglesia, la familia; mi madre fue cristera, ¡imagínate!”.

Cuenta que su mamá le daba “cocotazos” cuando ella inquiría: “¿Cómo que María era virgen si tuvo un niño?”. Cuando sucedían esas discusiones, su madre apelaba a la fortaleza de la fe. “Así fue mi infancia y la de muchos de mi generación. Debo decir que me encantó haber vivido eso. Fue un privilegio. No logramos realizar todos los cambios que quisimos, es cierto. Pero ahora mismo hay un movimiento de cambio. También lo van a sofocar. Los políticos del primer orden en este país son unos viejillos, como yo, pero en absoluto liberales. Los muchachos del Politécnico hablan con tanto sentido común. Tienen muy en claro lo que quieren. En cambio, quienes les escuchan son unos viejillos formales. Habrá que decirles: ‘chingado, váyase a su casa’. No tienen respeto por la juventud. Ni siquiera les sirven de guías. No los escuchan”.

Reflexionar sobre el futuro
Su irreverencia ha sido legendaria también en el teatro. La obra La sexicienta rompió récord de taquilla en 1983. Luis Estrada aprovechó ese rasgo de su personalidad y la incluyó en la película La ley de Herodes, donde interpreta a la aguerrida dueña de un burdel. Esa película marcó una nueva etapa en su larga trayectoria. Ahora interpreta a personajes con cierta desfachatez como en Puños rosas, Rescatando al soldado Pérez, El infierno y Crónicas chilangas. En Las horas contigo, encarna a una abuela en los últimos días de vida. “Soy una viejita muy dulce. Lo que más me costó para lograr el papel fue contener las emociones. Hay una escena hacia el final de la película en la que les hablo con señas a mi hija y mi nieta, pero no debía llorar. La repetimos mucho porque me ganaban las lágrimas”, recuerda.

Hay un ser real que se esconde detrás de esta actriz de mil rostros. Dice que apoya causas, no partidos, ni corrientes políticas. “Necesitamos reflexionar mucho sobre qué pasos vamos a dar en el futuro. Debemos limpiar nuestra cabeza de todo, de partidismos, de religión, pero sobre todo debemos quitarnos odio. Empezar de nuevo, regresar a la comunidad”.

El mal de la política, ataja, también tiene que ver con “la negligencia” de los ciudadanos. “El Perro (Luis) Estrada hizo una película, Los indolentes, en la que se le pregunta a un mexicano: ‘¿usted qué piensa de la ignorancia y de la indolencia?’; él responde: ni sé, ni me importa’. Es terrible el desapego con el que convivimos; no sentimos nada por quienes nos rodean. Nos hemos distraído tanto que no nos dimos cuenta hacia dónde se fue nuestra tranquilidad”.

Se declara como miembro de una generación de muchachos que, en medio de la Guerra Fría, tuvo razones para creer y crear un mundo mejor cuando las condiciones políticas eran más cerrradas en los países latinoamericanos. Se califica como hippie que sigue apostando por el amor. “Es lo que tenemos que hacer, contar con nuestra comunidad y darle esa gran importancia que debe tener, es más difícil en las ciudades que en provincia, pero es posible”, confía.