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Irvine Welsh: Nuestro futuro es incierto

Las drogas y el fanatismo son formas de llenar el vacío en una época en la que la educación no garantiza un empleo, dice el escritor Irvine Welsh. El hombre que escribió "Trainspotting" es la pluma más valorada de Escocia. Y también la más rebelde.
Eduardo Bautista
02 diciembre 2015 21:7 Última actualización 05 diciembre 2015 8:26
El hombre reducido a un número. Esa es la preocupación real de Welsh. (Cortesía)

El hombre reducido a un número. Esa es la preocupación real de Welsh. (Cortesía)

El hombre que escribió Trainspotting es la pluma más valorada de Escocia. Y también la más rebelde. Ni siquiera el inclemente sol de la capital tapatía lo detiene para abalanzarse contra la obsesión de los estadounidenses por las cifras y contra la lógica mercantil de querer cuantificarlo todo: los asesinatos, la pobreza, la felicidad. El hombre reducido a un número. Esa es la preocupación real de Irvine Welsh, quien está en la FIL de Guadalajara 2015 para presentar su novela La vida sexual de las gemelas siamesas (Anagrama).

___Vivió en Miami algunos años y ha escrito dos libros sobre esa ciudad. ¿Qué obsesiones encontró en la sociedad norteamericana?

___Las obsesiones más grandes de Estados Unidos son los números y el management. También están muy interesados en tener un registro de todo. Hay una cultura de medios de comunicación muy importante; las noticias de 24 horas se han convertido en una adicción. También encontré una gran obsesión por ellos mismos. 

___¿Qué tipo de cultura se encontró en Miami?

___ Yo vengo de un país muy frío y húmedo donde la gente tiene el hábito de contar historias. En Escocia hay una gran cultura verbal e intimista. Estamos acostumbrados a las historias ante un país desolado por la naturaleza. La gente va a los bares, bebe mucho, fuma mucho y conversa todo el tiempo. Por eso me sorprendió Miami, una ciudad frenética que sabe mirar hacia afuera. Hay una cultura muy visual, de playa, del fitness, de la salud y la belleza.

___¿Por qué el hombre moderno vive obsesionado con su cuerpo?

___Vivimos en una cultura muy individualista. Volteamos hacia nosotros mismos porque ya no podemos participar activamente en la economía ni en la política. Eso nos obliga a mirar hacia nuestros egos. El narcicismo es una especie de disfunción mental en la que todos quieren brillar, una patología que padecemos todos.

___Escribió que desde los 80 el mundo prácticamente se ha paralizado...

___La lógica capitalista tiene a la civilización en una especie de standby. La globalización ha convertido a este mundo en un hogar donde el dinero se concentra en unas cuantas manos. La monopolización de los recursos es una realidad insoslayable. La brecha entre ricos y pobres es cada vez más grande. Y el problema no somos nosotros ni nuestro individualismo. Se trata más bien de un problema sistémico que ha creado el capitalismo. Las clases más desfavorecidas de Europa no tiene trabajo y además han subido los impuestos. Ni la izquierda ni la derecha tienen algo que ofrecer al mundo. Estamos ante una realidad muy complicada. Los gobiernos no quieren ciudadanos, sino consumidores y creo que justamente eso es lo que convierte a la gente en narcisista, esa impotencia por ver un mundo que se cae y no se puede hacer nada.

___¿Cómo ha cambiado el significado de las drogas desde los 80 hasta la actualidad?

___Actualmente las drogas están en todos lados. Han proliferado por la falta de trabajo. Las opciones educativas y laborales le han sido arrebatadas a  las clases más pobres. En Escocia y en el norte de Inglaterra se puede percibir esto: no hay empleo en ningún lado. Y justamente por eso florece la economía de las drogas. En Estados Unidos podemos ver lo mismo, muchas granjas están en crisis y es ahí donde entra el negocio de las drogas. Cuando no hay nada en qué sostenerse, las drogas llenan vacíos. Debemos tener en cuenta que las drogas siempre ganan por default. A veces parece que no hay manera de sobrellevar esta transición del capitalismo. Pareciera que la gente consume drogas para soportar toda la pobreza y las turbulencias sociales. 

___¿Cómo ha cambiado la juventud del Reino Unido desde Trainspotting?

___Bastante. Los jóvenes de hoy no tienen trabajo; es una realidad que choca en sus caras todas las mañanas. Ya no creen en la educación porque de cualquier forma no hay trabajo. La calidad de la educación ha bajado muchísimo, está acabada. Los problemas que enfrenta la juventud británica son muy distintos a los que padecen sus padres. Es muy importante voltear hacia las nuevas generaciones, porque son ellos quienes van a decidir el camino que tomará la humanidad en las próximas décadas.

___¿Por qué los jóvenes en Europa se están uniendo al Estado Islámico?

___Todos los jóvenes necesitan un poco de drama en sus vidas. A esa edad cualquiera se une a grupos de rock, bandas de hooligans o al ejército... En la adolescencia se puede disfrutar por igual la música o la violencia. Y creo que muchos se han unido al Estado Islámico porque éste les ofrece una aventura, una historia de vida. Les regala la ilusión de ser útiles y les da poder, aunque sea sólo para cometer actos terribles y reprobables. Creo que se trata de ofrecerle a la gente la mejor opción. Y es ahí, en el terrorismo, donde la han encontrado. No vivimos en un mundo donde se pueda elegir lo que queremos ser. Es la misma razón por la cual los jóvenes de Chicago se unieron al crimen organizado. El hombre siempre buscará la forma de pertenecer a la sociedad. Y el Estado Islámico, nos guste o no, ha creado su propia sociedad medieval y reduccionista. Los yihadistas están demostrando que no sabemos qué hacer ni a dónde ir: han derribado todas las ideologías que se han gestado en Occidente desde la Revolución Francesa. Nuestro futuro es incierto.