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Ir al espacio podría no ser tan grato

Si eres de los que tiene la posibilidad económica y te encantaría ir al espacio como turista, tal vez no sea tan placentero. Si todo va según lo planeado, Space Exploration Technologies Corp., de Elon Musk, enviará a dos personas.
Bloomberg
21 marzo 2017 21:32 Última actualización 22 marzo 2017 5:0
(Especial)

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La próxima ola de turistas espaciales necesitará una alta tolerancia a la incomodidad. Si todo va según lo planeado, Space Exploration Technologies Corp., de Elon Musk, enviará a dos personas –que pagarán su pasaje- alrededor de la luna y de vuelta el próximo año. “Mi consejo para ellos sería medicarse pronto y a menudo”, dice Richard Garriott de Cayeux, el desarrollador de videojuegos y empresario que pagó 30 millones de dólares a Space Adventures, de Rusia, para pasar 12 días a bordo de la Estación Espacial Internacional.

La microgravedad que permite lo que Garriott de Cayeux describe como un movimiento “alegre, libre de sentimiento” asociado con los astronautas también tiene un grave efecto fisiológico. “Los fluidos corporales dejan de fluir normalmente, por lo que, en el espacio, las caras de las personas parecen hinchadas, y generalmente tienen los ojos inyectados en sangre”, asegura. “Se siente como estar en un tobogán para niños cabeza abajo. Los primeros días se siente un poco de dolor de cabeza”. “Estos síntomas pueden ser remediados fácilmente con medicamentos comunes, como aspirina y Sudafed.

Otro efecto secundario proviene del líquido flotante en el oído interno, que normalmente ayuda a una persona a detectar el movimiento y mantener el equilibrio. En el espacio, por supuesto, también comienza a flotar. “Si mueves la cabeza hacia adelante, se deslizará hacia atrás y te hará sentir como si estuvieras cayendo hacia atrás”, señala Garriott de Cayeux. “Hay un desacuerdo entre lo que ves que estás haciendo y lo que tu cuerpo piensa que está haciendo, y eso a menudo causa mareo”.

Esta desconexión perceptual tiende a durar unos tres días antes de que el cerebro comience a compensar. Cuando regresa a la Tierra, tarda otros tres días en reajustarse. Esta es otra desventaja del turismo espacial que se puede tratar con medicación.

Otros desafíos físicos son más difíciles de abordar y también menos agudos. Los seres humanos en el espacio sufren atrofia muscular y ósea. Los viajes espaciales requieren exposición a niveles crecientes de radiación, lo que puede llevar a sorprendentes efectos visuales.

Capacitarse y prepararse mentalmente será probablemente el principal desafío para la próxima generación de turistas espaciales. “Esto no es como un avión donde los pilotos se sientan en el frente y hay una cabina de pasajeros en la que están sirviendo té y café”, afirma el viajero. “Pasé por todas las mismas clases que cualquier otro astronauta y cosmonauta”. Eso incluía aprender cómo operar cada pieza de equipo a bordo de la nave, incluyendo radios y sistemas de seguridad, y estudiar una larga lista de posibles fallas.

A pesar de las molestias y las dificultades de los viajes espaciales, Garriott de Cayeux, ahora de 55 años, dice que su viaje al espacio valió la pena cada centavo. Su padre, Owen, era un astronauta. Creció aprendiendo y pensando en el espacio y sintió que su vida cambiaba cuando miraba al planeta desde dentro de la Estación Espacial Internacional.