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Instagram gana el respeto de Getty

Esta red social vale 35 mil millones en el mercado de valores y ha permeado la cultura fotográfica a niveles insospechados. Y ahora, Getty Images premiará con 10 mil dólares a tres usuarios que tomen las mejores fotografías sobre comunidades olvidadas.
Eduardo Bautista
31 mayo 2015 21:59 Última actualización 01 junio 2015 11:39
El autor de esta imagen se llama David Allen, y su foto a través de Instagram, le valió la portada de la revista "Time".

El autor de esta imagen se llama David Allen, y su foto a través de Instagram, le valió la portada de la revista "Time".

¿Un premio de 10 mil dólares para la mejor fotografía de Instagram? ¿Otorgado por Getty, el banco de imágenes más grande del mundo? No es ningún disparate. Hace cinco años quizás sí lo hubiera sido. Hoy esta red social vale 35 mil millones en el mercado de valores y ha permeado la cultura fotográfica a niveles insospechados.

El administrador de la comunidad de instagramers en México, Héctor Navarro, sostiene que esta clase de premios hablan ya de una democratización de la fotografía, del surgimiento de un auténtico ejército de ciudadanos dispuestos a retratar el mundo desde el ángulo que mejor les parezca. La diversidad de visiones –afirma– es lo que ha mantenido el crecimiento de esta red fundada por Kevin Systrom en octubre de 2010.

Lo que este año busca Getty Images es premiar a tres usuarios que tomen las mejores fotografías sobre comunidades olvidadas, de ésas que casi nunca retratan los medios de comunicación. Cada uno se llevará 10 mil dólares, un curso de fotografía impartido por expertos de Getty y la oportunidad de exponer su trabajo en el Photoville Photography Festival de Nueva York, en septiembre.

Getty no quiere que el instagramer caiga en el cliché de las fotografías premiadas por la World Press Photo. No deben hablar forzosamente sobre dolor humano, guerra ni pobreza. Lo que quiere la empresa es que la imagen cuente una historia y contenga las reglas de composición básicas. Sobre este último punto se ha desatado la polémica: ¿es necesario ser un profesional para tomar una buena fotografía?

Aarón Paredes, fotógrafo profesional y administrador de la comunidad de instagramers del DF, dice que no. Asegura que lo que vale a la hora de retratar los hechos es la sensibilidad, el ojo puntual para capturar la belleza del momento. “Debemos tomar en cuenta que la cámara no hace al fotógrafo. Me he dado cuenta que las nuevas generaciones poseen una sensibilidad mucho más grande que la de sus predecesoras”, comparte.

Para él, la civilización atraviesa por un momento enteramente visual; la tendencia por comprender todo mediante imágenes es cada vez mayor. Por ello –dice– los usuarios de Instagram cada día están más interesados en lograr fotografías más estéticas, y no selfies o similares que no aportan nada artísticamente. “Me ha tocado ver cómo ha evolucionado la comunidad instagramer desde 2010. Comenzamos los usuarios de la vieja escuela, que intentamos documentar lo que nos rodeaba, pero luego llegaron fotógrafos más jóvenes con imágenes que se salían de los cánones. Ellos iniciaron con composiciones estéticas más complejas”, comenta.

Evidentemente, nunca falta el que fotografía a su mascota o su plato de comida sin sentido estético, pero el hecho de que la revista Time haya decidido extraer –por segunda ocasión– una imagen de Instagram y colocarla en su portada del mes de abril es un hito en la historia de la fotografía, sostiene Navarro.

El autor de esta imagen se llama David Allen. Tiene 26 años y una hija, es estadounidense y le encanta subir sus fotografías a las redes sociales. Tiene el sueño de ser fotógrafo profesional algún día. Es afroamericano y vive al Oeste de Baltimore, una de las zonas más pobres de la ciudad. Se unió a las protestas antirracistas y decidió documentarlo en su cuenta de Instagram. Días después, una de sus imágenes fue compartida por Rihanna. Se propagó como virus en Twitter y Facebook. Luego llegó a la redacción de Time. Hoy Allen es la celebridad y recibe solicitudes de entrevistas todos los días.

La dinámica de las redes sociales es veloz, inesperada y jugosa en ganancias económicas, aunque muchos no lo crean, afirma Paredes. Lo que hizo Time –asegura– fue simple: aprovechar el contenido de las redes sociales para potenciar su marca. Tener en portada una fotografía de corte social cuyo autor es un ciudadano, otorga credibilidad a la publicación. Ése es el negocio.

Paredes y Navarro señalan que la comunidad instagramer en México es muy participativa. La cuenta @IgersMexico registra 15 mil 900 usuarios. Desde 2011 se han realizado 21 foros de fotografía móvil en toda la República, Estados Unidos y Japón. La primera exposición a nivel nacional fue en 2012, en el Museo Mexicano del Diseño (MUMEDI). En marzo pasado se realizó un encuentro en el Monumento a la Revolución, adonde llegaron cientos de usuarios de varios estados.

“Recuerdo que las primeras eran en cafeterías pequeñas. Ahora hasta nos ha patrocinado Kodak. El hito de Instagram no está en si las fotografías son profesionales o no, sino en que el momento está cada vez más cerca de nosotros. El mundo está en la palma de nuestra mano”, sostiene Navarro.