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Inmersión cubana

La isla cuenta con uno de los destinos acuáticos más protegidos y controlados para gozo de los amantes del buceo. Farallón está ubicado a 50 millas de la costa sur de Cuba, en el archipiélago de Jardines de la Reina.
Bloomberg
24 enero 2017 21:33 Última actualización 25 enero 2017 5:0
Farallón

Farallón

Farallón está ubicado a 50 millas de la costa sur de Cuba, en el archipiélago de Jardines de la Reina, un parque nacional de 367 millas cuadradas que es algo como un secreto a voces dentro de la comunidad de buceadores.

En estos tiempos en que la mayor temperatura de los océanos ha acelerado la destrucción de los ecosistemas marinos -casi dos tercios de los corales desaparecieron en la zona norte de la Gran Barrera de Coral australiana el año pasado- el gobierno de la isla ha implementado medidas severas de protección en esta zona, que tiene casi tres veces el tamaño de los Cayos de la Florida y se conoce comúnmente como la Galápagos del Caribe.

Se permite a menos de mil 500 buzos en el archipiélago anualmente y el acceso se realiza por orden de llegada. El resultado es un mar Caribe que se ha mantenido libre de la violencia ecológica que destruye los destinos más accesibles del océano, una suerte de máquina del tiempo oceanográfica que lleva a los buzos a conocer un ecosistema más saludable.

Muchos operadores de turismo promocionan sus viajes bajo la conveniente categoría llamada “Persona a Persona”, creada para promover el intercambio cultural y humanitario.

Un autobús lleva a los buzos en un viaje de 277 millas hacia el sudeste hasta el pequeño pueblo costero de Jucaro, donde se puede embarcar en el Avalon II, un barco de buceo de cuatro niveles y 125 pies de largo que lo albergará durante los próximos seis días.

Está diseñado para expediciones de pesca y buceo, lo que significa que es espacioso y cómodo, pero sin lujos. Las cabinas cuentan con baño privado y regadera, aire acondicionado, cama, mesa de noche y grandes ventanas.

Pero los buzos vienen por los tiburones. Nunca verá tantos y con tanta consistencia en ninguna otra parte del Caribe.

Todo Jardines de la Reina está lleno de paredes de coral y otro tipo de fauna, de colores verde, dorado y púrpura, que se bambolean en perfecta sintonía. Nado sobre una enorme pared de coral de 4 pies de diámetro, con pequeños y coloridos nudibranquios posados en las puntas, que revolotean con la corriente.

Filippo Invernizzi, cofundador de Avalon Outdoor, la compañía italiana que opera esa embarcación, dice que espera que el gobierno cubano mantenga sus límites en el turismo de las áreas protegidas. “Nuestra empresa nunca podrá crecer mucho”, señala, “pero después de 20 años hemos aceptado esa idea. Este modelo de negocios es la única forma de mantener los parques marinos para las próximas generaciones”. Avalon es la única autorizada por las autoridades para realizar viajas a Jardines de la Reina, y su acuerdo exclusivo tiene vigencia hasta 2036.

Uno de los buzos guía cubanos, Wilbur, afirma que el medio ambiente marino no ha cambiado en los 17 años que él ha buceado en los Jardines. Estudió biología marina por cuatro años en la Universidad de la Habana y ya registra cerca de 10 mil inmersiones ahí.

Los precios de los viajes comienzan en aproximadamente 2 mil dólares por persona y varían dependiendo de la temporada y de la embarcación. Las literas se reservan por orden de llegada hasta alcanzar el límite aplicado por el gobierno de Cuba. Para más información visite los Centros de buceo de Cuba.