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CULTURAS

El Stephen Hawking más conmovedor está en el cine

La vida del científico inglés con esclerosis lateral amiotrófica es llevada al cine a través de una entrañable historia de amor. El trabajo del director James Marsh se perfila como uno de los platillos fuertes para la noche de los Premios Oscar. 
Eduardo Bautista
14 enero 2015 21:40 Última actualización 15 enero 2015 5:0
A principios de los 60, Hawking estudiaba en Oxford el doctorado en física. La noticia de su terrible enfermedad estaba a punto de llegarle.

Hawking estudiaba su doctorado en física en la Universidad de Oxford. (Foto: Cortesía)

La nueva película sobre Stephen Hawking es un acto de memoria. El director James Marsh hurga en la tragedia que cambió para siempre la vida del científico más influyente del mundo: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). ¿Cómo enfrentó el joven Hawking la noticia de su enfermedad? ¿Cuáles eran sus sueños y deseos en aquel momento? Marsh se vale de su experiencia como documentalista para contestar, desde la ficción, ésas y otras preguntas.

La teoría del todo no recurre al discurso científico para describir al genio. Se trata de una historia en la que el amor y la enfermedad son la sustancia. Algo de verdad lleva esta cinta, pues está basada en el libro Hacia el infinito; mi vida con Stephen Hawking (Lumen, 2014), de Jane Hawking, ex esposa del físico británico que batalla contra la Enfermedad de Lou Gehrig (como también se le conoce) desde 1963.

Esta es la narración de una calamidad, de un infortunio en el amplio sentido de la palabra: sólo dos de cada 100 mil personas padecen ELA en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Uno de ellos es un ser respetado por su brillante inteligencia.

Sobre Stephen Hawking se ha escrito y filmado mucho. Basta recordar A brief history of time (1991), de Errol Morris, o la serie El universo de Stephen Hawking (1999), escrita por el propio científico para Discovery Chanel. Su retorcida figura y voz robótica han sido popularizadas en diversos ámbitos de la cultura y el entretenimiento, desde un capítulo de Los Simpsons hasta dos canciones de Pink Floyd. Su libro más exitoso, Una breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros (1988), ha vendido más de 10 millones de ejemplares. Incluso la revista Forbes lo ha colocado, desde hace cinco años, entre las 10 celebridades más influyentes del mundo.

Sin embargo , la numeralia no cabe en esta cinta nominada a 10 premios de la Academia Británica (BAFTA). Alguna vez Hawking fue un joven que, sobre dos piernas y bajo cabellos alborotados, vivió como cualquier otro veinteañero de su época. Eran los años 60. Estudiaba en Oxford el doctorado en Física. Eminente, siempre de gafas y risueño, se enamoró de la rubia Jane, artista de ideas cristianas. Pero la enfermedad, tan natural como inoportuna, entorpeció el camino de la pareja.

"Un hombre es todo o nada", escribió Balzac. Y Stephen decidió serlo todo. Aunque disminuido, jamás perdió la gallardía, siempre amparado en su buen sentido del humor, un guiño que puede verse en los 123 minutos de la película. Uno de los detalles que más le incomoda de su software es que el traductor de voz tiene acento americano. ¿De verdad importa conservar el gesto inglés cuando se vive postrado en una silla de ruedas? Hace poco, el físico le dijo a la prensa inglesa que sería el villano perfecto para una película de James Bond. Hablaba en serio...

El actor británico Eddie Redmayne –más próximo al teatro que al celuloide– fue el encargado de encarnar a Hawking. El domingo pasado, luego de ganar el Globo de Oro por mejor actor de drama, expresó: “Cuando leí el guión me sentí impresionado por lo que este hombre ha experimentado desde 1963. Es una de las cosas más inspiradoras que he leído. Stephen Hawking es un símbolo de la esperanza. Pero esta película también se trata del humano detrás del ícono, de la complicada historia de amor detrás del genio. Hay diferentes facetas en él: lo ingenioso, la genialidad, la terquedad. Me dio la impresión de que tiene personalidad de estrella de rock”.

Esa forma de ser tan obstinada a la que hace referencia Redmayne es la misma que Jane Hawking plasma en su libro de memorias: “Su generación era la de los aventureros intelectuales consagrados en cuerpo y alma al rechazo crítico de todo lugar común, a la burla de los comentarios manidos o tópicos, a la afirmación de su propia independencia de criterio y a la exploración de los confines de la mente”.

Esta semana, Hawking utilizó su cuenta de Facebook –con casi 2 millones y medio de seguidores– para reconocer la actuación de Eddie Redmayne, quien se perfila como uno de los favoritos para llevarse el Oscar por mejor actor el 22 de febrero: “Felicidades a Eddie por su triunfo en los Globos de Oro. Actuó como yo, se veía como yo y hasta tenía el mismo sentido del humor”, escribió.

Todas las historias son posibles en el universo, dijo Hawking en alguna ocasión. Él mismo comprobó su tesis: logró un matrimonio inimaginable y, además, sigue vivo, pese a que hace más de medio siglo los médicos le informaron que sólo le quedaban tres años de vida.