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Indígenas chiapanecas crean champú de café

01 febrero 2014 6:16 Última actualización 15 diciembre 2013 12:3

 [Un grupo de mujeres elaboraron la primera crema facial y un champú obtenido de un extracto de café. / Cortesía]  


Notimex
Tapachula.- Un grupo de mujeres campesinas de la zona alta del municipio fronterizo de Cacahoatán, en Chiapas, decidieron alternar sus actividades del hogar y el campo para crear la primera gama de productos de consumo estético en México, cien por ciento orgánicos.
Elaborados de manera artesanal bajo un estricto proceso milenario de respeto al medio ambiente y a la naturaleza.
Entre ellos se distingue la primera crema facial y el champú obtenido de un extracto de café y una línea completa de productos elaborados con albahaca.
Virgilia Verdugo García y Emelda Pérez Solís, dos de las 10 mujeres que conforman al grupo "Keyla", originario de la comunidad Azteca, ubicada en la reserva ecológica del Volcán Tacaná, en la franja limítrofe con Guatemala, explicaron en entrevista exclusiva que recibieron capacitación de parte de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
Había de aprovechar los recursos naturales de cada región y, en el caso de Chiapas, muchos cultivos como el café y el cacao, son originarios de la entidad.
Hay otros, sobre todo plantas aromáticas y árboles con propiedades medicinales son sumamente abundantes en el estado.
Ese grupo de mujeres son de las pocas que decidieron arriesgar su tiempo en un proyecto, que no solamente requería de dedicación y esmero, sino también del respaldo de sus familiares y superar sus propias limitaciones tradicionales.
Y es que en Chiapas, a pesar de los grandes avances que hay en materia de defensa de los derechos humanos de todos por igual y la garantía de la equidad de género, la cultura ancestral de las comunidades rurales todavía las mantienen marginadas al trabajo del hogar y de la agricultura.
Las ahora empresarias reconocen que ha sido difícil vender sus productos luego de que apenas han empezado con su comercialización.
Entre las causas consideran que está el hecho de que, a pesar de que todo es completamente natural, todavía no hay la confianza de los consumidores o no conocen los productos.
Tampoco han logrado penetrar los estrictos requisitos que exigen las tiendas departamentales y su burocracia, y por ello se han limitado a las ventas por menudeo, en pequeños comercios locales de la región y en los mercados orgánicos que coordina El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
Sin embargo, la seguridad en sus palabras es clara muestra que hay en ellas la esperanza de aumentar sus ventas para seguir dando el valor agregado a la materia prima de Chiapas y, sobre todo, para ayudar en la precaria economía de las familias campesinas en la entidad, como las de ellas mismas.
"El champú de café ayuda a eliminar las canas naturalmente y fortalece el cabello", señalaron al explicar detalladamente las propiedades que -según ellas- cada uno de sus productos tienen, algunos incluso para curar enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes, bajo un tratamiento fabricado con un planta llamada Candor", indicaron.
Otras, como el Árnica, han sido utilizadas por siglos en golpes y dolores, y ahora ha sido procesada hasta lograr una crema corporal de fácil aplicación.
El zapuyul (extracto de la semilla del mamey) es otro de los cultivos que están utilizando para crear champú, cremas, gel y pomadas, al igual que la sábila.
"Curiosamente, varios de los componentes de diversos cultivos que son utilizados por este grupo de mujeres son los mismos que tienen sofisticados medicamentos para el tratamiento de enfermedades supuestamente incurables, como el cáncer, mencionaron.
El trabajo de esas amas de casa campesinas también incluye el delicado cuidado de las plantas y medio ambiente de donde sustraen sus cultivos y por ello su trabajo es doblemente importante.
A pesar de sus limitaciones, ya están empezando a obtener recursos económicos derivados de la comercialización, parte de los cuales están siendo utilizados para la compra de insumos, como envases y etiquetas, mientras que el resto ya está llegando al núcleo familiar.