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Hugh Laurie se pone "la verde"

Tras dos horas y media de tocar booguies, blues, foxtrot y soul en el Auditorio Nacional, Hugh Laurie, el músico que también dio vida a Dr. House, se puso la camiseta de la Selección Mexicana y deseó suerte al conjunto en el Mundial.
Maria Eugenia Sevilla
11 junio 2014 12:51 Última actualización 11 junio 2014 13:43
El Auditorio Nacional lució repleto, salvo el área de galería, que fue cerrada. (Foto: Fernando Aceves)

El Auditorio Nacional lució repleto, salvo el área de galería, que fue cerrada. (Foto: Fernando Aceves)

Apoteósico. Dos horas y media duró el debut en México de Hugh Laurie, que remató con un guiño de amistad hacia un público con el que la química fue inmediata: se puso “la verde” y deseó, con un brindis de whiskey, “la mejor de las suertes” al tri, en el Mundial de Brasil. Y a Inglaterra, claro. Un gesto que enfatizó al cerrar el concierto con una versión de Samba pa’ ti.

Histriónico y pleno de humor, Laurie se apoderó de la velada a través del piano y la guitarra, en un escenario ambientado en un tiempo viejo, como la música que tocó, con lámparas de distintas épocas. Pese a la dimensión del espacio, para 10 mil personas, que lució lleno –excepto el área de galería, que fue cerrada-, el artista logró una atmósfera íntima, como de cabaret, donde la relación con la gente se estrechó en un intercambio de comentarios, gritos, alabanzas, bromas y risas.

En el Auditorio Nacional, la noche transcurrió entre booguies, bogaloos, blues, ragtimes, foxtrots y soul; canciones de sus dos discos, Let them talk y, el más reciente, Didn’t it rain, joyas que en otro tiempo fueron inmortalizadas por figuras como Bessie Smith o Louis Armstrong.

La calidad de los siete músicos de la Copper Bottom Band y el carisma del actor inglés, famoso por su personificación del Dr. House, suman un binomio espectacular. Las cantantes son per se dos estetrellas: Sister Jean McClain, con una voz gruesa y potente y Gabiela Moreno, dotada de una agilidad vocal sorprendente, quien se ha ganado adeptos a partir de su colaboración con Laurie. Otra estrella de la noche fue la trombonista Elizabeth Lee.

El Choclo, “un tango de 1900” explicó Laurie, que en versión de Louis Armstrong fue inmortalizada como Kiss of fire, fue una de las piezas más aplaudidas, cantada a dueto con Gabriela Moreno. También arrancó aullidos el éxito de Bessie Smith, Send me to the electric chair, a cargo de Siste Jean Mc Clain, a quien el recinto se le vino abajo en ovaciones con otro blues: I hate a man like you.

El respetable también le dio un obsequio al artista, “de los mejores regalos de cumpleaños que he recibido”, dijo conmovido, pues a punto de interpretar uno de sus últimos encores, apenas comenzados los primeros acordes al piano, el público comenzó a entonar Las mañanitas, por su cumpleaños.